El Banco Central Europeo (BCE) dejó el jueves sin cambios su política monetaria, tal y como se esperaba, pero su presidente Mario Draghi reconoció que los riesgos para el crecimiento económico de la zona euro se inclinaban a la baja.

La economía de la zona del euro ya está sufriendo su mayor ralentización en un lustro, lo que genera dudas sobre si el BCE podrá aumentar las tasas de interés por primera vez en una década este año, como indica su rumbo actual.

Esta orientación permaneció sin cambios el jueves, pero los comentarios de Draghi aumentaron la especulación del mercado en torno a que el banco central retrase el endurecimiento de la política monetaria o incluso dé pasos para reducir las tasas.

“Los riesgos en torno al crecimiento del área del euro han cambiado a la baja por la persistencia de incertidumbres”, dijo Draghi en conferencia de prensa, mencionando el comercio, las amenazas geopolíticas y la volatilidad del mercado emergente.

“El ritmo de crecimiento a corto plazo probablemente sea más débil de lo previsto anteriormente”, añadió.

Draghi expresó los motivos para no cambiar la política monetaria ahora, entre los que destacó el fortalecimiento del mercado laboral de la región y el crecimiento de los salarios, que dijo que ayudarían a impulsar la inflación subyacente a medio plazo.

“El factor clave a evaluar es la persistencia de la incertidumbre”, argumentó. Añadió que confiaba en que esas incertidumbres —que van desde el resultado del Brexit hasta la ralentización económica china o el proteccionismo comercial— estaban siendo estudiadas.

Añadió que el Consejo de Gobierno de la entidad fue unánime al reconocer la ralentización del crecimiento y los factores que la causan. Sobre si el BCE dará nuevos préstamos a los bancos a largo plazo denominados LTRO, dijo que no se había tomado una decisión.

Tras haber terminado un programa de compra de bonos de 2.6 billones de euros hace sólo semanas, el BCE dijo que todavía espera mantener las tasas de interés en mínimos históricos hasta el verano, ateniéndose a sus perspectivas pese a que los mercados ven ahora un movimiento mucho más tarde.

Alemania, Francia e Italia, las mayores economías de la zona del euro, apenas crecieron en el cuarto trimestre del 2018 y los sondeos mostraron el jueves que la actividad en la zona euro se expandió a su menor ritmo desde el 2013 al inicio de este año.

Los inversionitas prevén un alza de tasas sólo a mediados del 2020, aunque un sondeo de Reuters entre economistas predijo que el primer aumento en casi una década sería en el cuarto trimestre.

En un contexto de creciente inflación y empleo en niveles récord en la zona euro, el BCE decidió a mediados de diciembre poner fin a su extenso programa de compra de activos, que durante cuatro años inyectó 2.6 billones de euros en la economía, satisfecho por sus resultados.

Pero el crecimiento ha tocado techo y parecen aumentar los riesgos y obstáculos, lo que sugiere que al BCE no le será fácil retirar más medidas de estímulo e incluso que puede verse presionado para retrasar su próximo paso de normalización de la política monetaria.

Con la decisión del jueves, la tasa de interés del BCE para los depósitos a corto plazo, en la actualidad su principal herramienta de referencia para las tasas, permanece en -0.40%, mientras que la tasa principal de refinanciamiento, que establece el costo del crédito a la economía, se mantuvo en 0.00 por ciento.

Por su parte, la facilidad marginal de crédito sigue en 0.25 por ciento.