Los riesgos para el crecimiento económico "se inclinan a la baja" en un contexto marcado por los renovados "vientos en contra" a los que se enfrenta la recuperación de la economía de la zona euro, lo que hace necesaria una postura acomodaticia de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), según ha señalado el vicepresidente de la institución, el español Luis de Guindos.

"Las incertidumbres relacionadas con la creciente amenaza del proteccionismo comercial, las vulnerabilidades en los mercados emergentes y los factores geopolíticos, incluidos los relacionados con el Brexit, hacen que el entorno económico sea más desafiante", ha indicado el banquero español en una conferencia pronunciada en Lisboa.

Con el objetivo de que la inflación continúe en una senda sostenida hacia su meta ligeramente por debajo de 2% en el medio plazo, es necesaria una política monetaria acomodaticia por parte del BCE.

En este sentido, el vicepresidente del BCE ha subrayado la importancia de que las entidades financieras y no financieras refuercen sus balances de cara a cualquier eventual sacudida que pudiera acontecer.

"Afortunadamente, los bancos han hecho exactamente eso en la última década", ha destacado Guindos, señalando que los ratios de capital de los bancos sistémicos de la zona euro han aumentado desde el 10,4% a finales del 2010 hasta el 14,3% al final de 2018.

"Este aumento ha sido facilitado por la recuperación general apoyada por la política monetaria acomodaticia del BCE y es una reacción a las mayores presiones del mercado y las exigencias macroprudenciales adicionales", ha apuntado.

A este respecto, el banquero ha destacado que la política macroprudencial se ha convertido en un complemento "crucial" para la política monetaria del BCE orientada hacia la estabilidad de precios.

"Si bien la política monetaria acomodaticia actual apoya la recuperación económica, puede generar efectos secundarios no deseados en forma de riesgos excesivos", ha advertido Guindos, apuntando que la política macroprudencial puede contrarrestar estos excesos con su conjunto de herramientas específicas.

Más control sobre el sector no bancario

No obstante, el vicepresidente del BCE ha señalado que, por el momento, las políticas macroprudenciales se han centrado en el sector bancario, a pesar de que el sector financiero es más amplio, señalando que entidades no bancarias como aseguradoras, fondos de inversión y fondos de pensiones "también asumen riesgos y pueden amplificar el ciclo financiero", por lo que ha instado a extender a estas la cobertura de dichas políticas.

"A pesar de los muchos logros en el proceso de reforma regulatoria desde la crisis, hay áreas en las que se necesita más trabajo", ha admitido Guindos en referencia al marco regulatorio del sector financiero no bancario, destacando su significativo crecimiento en tamaño e importancia en los últimos años, así como la acumulación de cada vez más riesgos en su balance, y que los trabajos sobre el marco macroprudencial para este sector "aún están en su infancia".

El vicepresidente del BCE ha señalado que en la búsqueda de mayores rentabilidades, las entidades no bancarias han acumulado más riesgos en sus carteras de inversión durante los últimos años, mientras que ha apuntado la potencial aparición de vulnerabilidades vinculadas al rol como intermediarios adquirido por estas entidades ante la diversificación de fuentes de financiación a la economía real.

En este sentido, Guindos ha destacado que en los últimos diez años el sector financiero no bancario prácticamente ha duplicado los activos bajo su gestión, hasta los 42 billones de euros en 2018, frente a los 23 billones en 2008, representando alrededor del 55% del sector financiero de la eurozona, mientras el tamaño de los bancos se ha estancado.