Cualquier factor de naturaleza política o de gobernanza que afecte la voluntad o habilidad de un país para cumplir sus obligaciones de deuda puede afectar su calificación en un futuro. Esto significa que el riesgo político es un factor determinante para la nota soberana, advirtió la agencia Fitch.

Este riesgo político puede presentarse como vulnerabilidad a protestas civiles, violencia política y conflicto o inestabilidad social, lo que dificultaría la eficiencia del gobierno y las instituciones para manejar la actividad económica y absorber los choques adversos, consignó en un comentario especial.

El análisis titulado “Riesgo político: Factor clave en la calificación de soberanos” fue emitido a dos días de que arrancaron formalmente las campañas presidenciales en México y tras completarse las elecciones en dos de los países latinoamericanos que las tienen programadas para este año.

Los citados países con elecciones presidenciales son: Costa Rica, Colombia, México, Venezuela, Paraguay y Brasil.

Ahí, los analistas de la firma observan que este tipo de presiones pueden motivar parálisis política y riesgos geopolíticos como tensiones entre países vecinos, sanciones económicas y hasta amenazas a la seguridad. “La pérdida de efectividad del gobierno y de cohesión política puede dejar a los soberanos con una capacidad menor para implementar políticas para devolver a sus economías a posiciones sostenibles”, refiere.

LA MITAD DE CRISIS, POR GOBERNANZA

Fitch ilustra que los temas de gobernanza y conflictos políticos han motivado crisis de calificación en incumplimiento de pago en 47% de los casos registrados por ellos entre 1997 y el 2017. Acota que los países que han atravesado por este tipo de conflictos han tardado hasta 10 años en recuperar su calificación.

“En el impago de soberanos clasificados por Fitch, los factores políticos fueron todavía más evidentes como detonante o factor principal en 25% de los casos y como amplificadores o factores de apoyo en 33%, lo que suma un total de 58% de los incidentes de crisis de calificación”, indica.

Apenas el 18 de marzo, Fitch sostuvo la nota de México en “BBB+”/perspectiva estable, tres escalones arriba del grado de inversión.

En ese momento, enfatizó que la economía mexicana ha mostrado resiliencia a los choques externos, como ha sido la incertidumbre por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Esgrimió que enfrenta el riesgo de mayor volatilidad ante la proximidad de las elecciones de julio.

En esa confirmación de la nota de México, detallaron que bajo “una administración liderada por el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador existe el riesgo de una implementación más lenta de la reforma, especialmente en el sector energético, una mayor reorientación de la política económica hacia una mayor intervención estatal y un gasto fiscal más alto”.

YA HAY AFECTADAS

Los expertos de la agencia explican que el riesgo político es difícil de medir. Argumentan que “no existe un índice de riesgo político que sea completamente objetivo, preciso, consistente entre países y épocas y esté totalmente actualizado”.

Por eso, admiten que “es inevitable que haya juicios subjetivos implicados”. No obstante, aseguran que “Fitch es transparente sobre los juicios que hace en sus decisiones de calificación de soberanos sobre el riesgo político”.

Actualmente, ajusta a la baja 19 soberanos de 116 calificados.