Alerta el Fondo Monetario Internacional (FMI) que la constante demanda de activos financieros seguros como los bonos del Tesoro de Estados Unidos o los bonos de Alemania podrían convertirse en una nueva burbuja a mediano plazo.

Además, previno José Viñals, director de Asuntos Monetarios del organismo, el precio de la certidumbre que otorgan estos activos se incrementará en los próximos años.

Al interior de uno de los primeros dos capítulos que liberó el FMI del informe semestral Global Financial Stability Report (GFSR), los expertos de la entidad indicaron: Los activos financieros que se han convertido en refugios altamente demandados ante la volatilidad internacional se están encareciendo, lo que limitará poco a poco su disponibilidad y puede terminar por menguar su valor en un futuro inmediato .

En la presentación del informe parcial, transmitida vía electrónica desde la sede del organismo en Washington, Viñals expuso que de seguir la tendencia actual, de toda la deuda soberana que habrá en circulación, 16% perderá su calidad de activo seguro, esto es unos 9 billones de dólares.

Según el reporte, las distorsiones de los mercados han generado una serie de retos para estos llamados activos seguros, en los que además se incluyen los títulos emitidos por empresas de primera línea.

En el capítulo titulado Activos seguros, ¿Piedra angular del sistema financiero? , enfatizaron que la agudización de la incertidumbre, las reformas regulatorias y las respuestas extraordinarias desplegadas por los bancos centrales de las economías avanzadas han sido terreno fértil para elevar la demanda de activos seguros.

Las deficiencias de los mecanismos de titulización han limitado la preferencia de los tenedores por otros títulos que no sean bonos del Tesoro de EU o los alemanes.

PREOCUPA EDAD DE JUBILACIÓN

En otro de los capítulos analíticos del GFSR liberado por el Fondo, a una semana de que inicie la reunión de primavera del organismo, los expertos realizaron un análisis sobre el envejecimiento de la población mundial.

Ahí sugirieron aumentar la edad de jubilación y de las contribuciones a los planes de pensión, de tal modo que sea equiparable el ahorro que genere la población en activo con los necesarios recortes de prestaciones futuras .

En el capítulo dedicado al impacto financiero de la longevidad de la población, el organismo estima que si el promedio de vida aumenta para el 2050 tres años más de lo previsto hoy, que es de 75 años, los costos del envejecimiento que ya son enormes aumentarían 50% más.

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