La decisión que el gobierno chino diera a conocer sobre flexibilizar su política cambiaria de manera gradual ha generado puntos de vista encontrados con respecto al efecto que esta decisión tendrá sobre la recuperación mundial.

Por un lado, están los que creen que un yuan más fuerte fortalecerá la recuperación y por el otro, quienes consideran que al no saber qué tanto se apreciará en el largo plazo, ayudará poco a la recuperación.

De acuerdo con un reporte de Bank of America-Merrill Lynch, el anuncio del Banco Central de China refuerza la idea de que la recuperación global seguirá expandiéndose. Además, si la tasa de intercambio se aprecia en los últimos meses podría permitir que otras monedas de mercados emergentes se aprecien también, impulsando la demanda por el consumo de commodities.

De esta manera, BofA-Merrill Lynch estima que en promedio los precios del petróleo WTI y Brent se ubiquen en 78 dólares por barril en la segunda mitad del 2010 y en 85 dólares para el 2011, sin descartar que en algún momento del año que entra, se alcancen cotizaciones de 100 dólares por barril.

Por su parte, Ixe Casa de Bolsa, considera que la decisión de China ayudará a equilibrar el crecimiento en dos dimensiones: al interior de China, el crecimiento tendrá que sostenerse y basarse cada vez más en el mercado interno y ya no exclusivamente en las exportaciones; para el mundo, varios países podrán ver mejoría en sus competitividad.

Pero habrá que recordar que los movimientos del yuan serán graduales y por ello, los beneficios para el crecimiento también lo son en el corto plazo.

Freno a la económia china

BofA-Merril Lynch considera que un crecimiento más bajo de las exportaciones afectaría negativamente el crecimiento económico de China. El país es el segundo consumidor de petróleo, después de Estados Unidos e históricamente, la demanda del energético ha estado altamente correlacionada con el desempeño de las exportaciones.

De tal manera que un yuan más fuerte reducirá la tasa de crecimiento del PIB de China, tal y como ocurrió con la apreciación del yuan del 2005 al 2008, en los tres años después del movimiento, las exportaciones chinas crecieron a un ritmo más despacio de 26% por año, al igual que la demanda de petróleo de 6% anual, previo a la revaluación las ventas al exterior crecieron en 34% y la demanda de petróleo 11%, anual.

Pero no todos salen ganando, de acuerdo con el banco de inversión, la fortaleza del yuan sería negativa para el oro. Sin embargo, al considerar la incertidumbre que el incremento del riesgo soberano de Europa ha ocasionado, hace que los riesgos a la baja para el oro sean limitados.

Así, mantienen el precio objetivo de 1,500 dólares por onza para finales del 2011.

Por lo pronto, a lo largo de la semana pasada, el yuan se apreció 0.55% para ubicarse en niveles mínimos de los últimos años.

China será uno de los factores más importantes en los siguientes meses; se observará un potencial ajuste en los flujos comerciales de EU y una menor demanda por bonos del Tesoro.

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