Madrid.- El grupo petrolero español Repsol, obligado a adaptarse tras la expropiación de la argentina YPF, presentó su plan estratégico para 2012-2016 en el que prevé inversiones por 19,100 millones de euros en proyectos clave que incluyen Brasil, Perú, Bolivia y Venezuela.

Repsol "tiene margen para crecer y crecer sola, independientemente de lo que ha pasado con YPF", afirmó su presidente, Antonio Brufau. "Esta casa es mucho más que YPF", agregó.

Alegando falta de inversiones en un momento de déficit energético en Argentina, el gobierno de Cristina Kirchner anunció en abril la expropiación del 51% de acciones de YPF, todas ellas procedentes del 57.4% en manos del grupo español.

La expropiación de YPF nos ha hecho en cierta medida poner en cuestión todo para volver a reenfocarlo, volver a tomar fuerzas para reiniciar otra vez el plan estratégico con más ilusión si cabe", afirmó Brufau.

Así, la nueva Repsol sin su filial argentina -que en 2011 representó 21% de su beneficio neto y 25,6% de su resultado de explotación- apostará por diez nuevos proyectos de exploración y producción, a los que dedicará 12.600 millones de euros de la inversión de 19.100 millones prevista hasta 2016.

"El crecimiento tiene que venir de los diez proyectos que ya en este momento estamos poniendo en operación", aseguró el presidente del grupo, subrayando que "ha aumentado mucho el porcentaje situado en países respetuosos con la legislación" y la seguridad jurídica.

La empresa se centrará así en mercados como el brasileño, donde invertirá 2,000 millones de dólares en el desarrollo de dos proyectos en los que trabaja en consorcio: el de Sapinhoa, en el que prevé una producción de 300,000 barriles/día, y el de Carioca, con un objetivo de 150,000 barriles/día.

"La estrategia de Repsol es una tentativa valiente de sacar lo mejor de una mala situación" y "un paquete de medidas diseñado para demostrar que puede sobrevivir a la pérdida de YPF", considera Stuart Joyner, analista de Investec.

Sin embargo, "Repsol depende con fuerza de un país, Brasil, donde los riesgos de ejecución son altos, por no decir más", agregó.

Entre los nuevos proyectos destacan también el de Margarita-Huacaya en Bolivia, donde espera extraer 100,000 barriles/día de equivalente gas y el Kinteroni en Perú, con 40,000 barriles equivalente de petróleo al día.

A estos se suman dos proyectos en Venezuela, Cardón IV y Carabobo, yacimiento este último de crudos pesados, que a fin de 2016 debe producir cerca de 370.000 barriles/día, un 11% de los cuales corresponde a Repsol.

Los planes de crecimiento del grupo español para los próximos años se completan con proyectos en Estados Unidos, Rusia, Argelia y España.

Estos nuevos yacimientos deben permitir a la compañía incrementar su producción una media de 7% al año, con un total de más de 200,000 barriles/día para sumar 500.000 barriles/día en 2016.

Más allá de esa fecha, el grupo planea seguir creciendo gracias a otros proyectos.

Son "recursos contingentes que todavía no están lo suficientemente maduros para poder decir que empezarán a producir antes del año 2016", afirmó Brufau, señalando entre ellos el bloque C33 en Brasil donde recientemente Repsol anunció reservas de 700 millones de barriles de crudo y tres trillones de metros cúbicos de gas.

La estrategia del grupo se completa con una optimización de sus actividades de refinado, química y distribución, así como ciertas desinversiones, que Brufau no quiso precisar, y una flexibilización del dividendo para reducir a casi cero su deuda actual de 11.500 millones de euros.

Esta disciplina financiera es fruto del "firme compromiso de Repsol por mantener la calificación crediticia" en momentos en que la nota de la compañía sufre de la expropiación de YPF y de su exposición a la mala situación financiera de España.

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