El Servicio de Administración Tributaria (SAT) mostró que la rentabilidad y eficacia de la fiscalización a los contribuyentes van en aumento.

El Informe Tributario y de Gestión correspondiente al tercer trimestre del año informó que el órgano recaudador, a cargo de Osvaldo Santín, logró recuperar 58.5 pesos por cada peso que invirtió en los actos de fiscalización, como las auditorías.

De esta manera, la autoridad fiscal realizó durante los primeros nueve meses del año un total de 48,311 auditorías, lo cual representó 56% menos que las que se realizaron en el mismo periodo del año previo, cuando fueron 111,355 actos.

Cabe destacar que es el menor número de auditorías realizadas para un periodo similar del que se tiene registro.

Con los actos de fiscalización, el SAT recuperó un total de 140,769 millones de pesos, 12.5% más en términos reales que lo obtenido el año previo. Asimismo, las auditorías lograron una recaudación récord para un periodo similar.

“A partir del 2015 las auditorías se han focalizado en combatir conductas como simulación de operaciones o emisión de facturas apócrifas, con el objetivo de propiciar un mayor cumplimiento voluntario”, destacó el SAT en su informe.

Especialistas en el tema explicaron que el motivo por el cual el SAT ha recaudado más, pese a hacer un menor número de auditorías, es que han implementado un modelo de riesgo que lo ha favorecido.

Con dicho modelo, las auditorías resultan más precisas, indicó Carlos Cárdenas, expresidente del IMCP, ello porque se revisa a los contribuyentes más riesgos y, por ende, es más probable que le dejen al fisco recaudación, en vez de fiscalizar a contribuyentes que han cumplido en tiempo y forma.

Añadió que el modelo de riesgo se ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo gracias a implementaciones tecnológicas, como la nueva factura electrónica, que permite al SAT conocer información del contribuyente incluso en tiempo real.

Por su parte, Manuel Toledo, socio de Proactive Tax & Legal, explicó que las auditorías tienen dos enfoques. El primero de ellos es verificar el adecuado cumplimiento de las obligaciones fiscales de los causantes, mientras que el segundo busca recaudar todo aquello que el contribuyente ha omitido.

“Pero hay que destacar que existen contribuyentes que incumplen no porque quieran, sino porque su flujo de efectivo no les alcanza o tienen un problema económico por el cual no pagan”, aseveró Manuel Toledo.

Crece recaudación por control de obligaciones

Por otro lado, el fisco informó que al tercer trimestre recaudó 65,099 millones de pesos derivados de los actos de control de obligaciones, lo que representó un incremento de 72.5%, en términos reales, respecto al mismo periodo del año previo.

La autoridad fiscal detalló que el correo electrónico fue el acto por donde obtuvieron la mayor recaudación, de 30,283 millones de pesos, seguida por las entrevistas, que recaudaron 25,650 millones, y los requerimientos, que ingresaron 6,447 millones.

Asimismo, a través del Buzón Tributario, el SAT recaudó 2,371 millones de pesos, mientras que a través de cartas 218 millones y por medio de mensajes 128 millones de pesos.

El SAT realizó 34,620 actos de control, de los cuales 34,400 fueron a contribuyentes que no presentaron su declaración, mientras que los 220 restantes, a aquellos causantes que redujeron sus pagos. Cabe destacar que el SAT realizó 4.5% más actos de control que el año pasado.

A diferencia de las auditorías, explicó Manuel Toledo, el control de obligaciones sirve para que el fisco confirme que los contribuyentes estén cumpliendo debidamente con sus obligaciones fiscales, a través de entrevistas, cartas invitación o el Buzón Tributario, en donde el contribuyente explica su situación fiscal, mientras que la fiscalización se enfoca a revisar la información fiscal del causante debido a ingresos y egresos que no cuadran.

ana.martinez@eleconomista.mx