Entre enero y octubre, las remesas familiares alcanzaron la mayor acumulación en siete años, al completar entradas por 20,700 millones de dólares, informó el Banco de México.

Éste es el mayor flujo desde la crisis del 2009 y se encuentra 910 millones de dólares debajo del acumulado que se observó en el 2008, previo a la crisis.

Esto, al registrar un incremento de 5.39% en la medición a 12 meses, reportó el banco central. No obstante, los envíos se mantienen en una expansión menos amplia que las registradas en julio y agosto, cuando alcanzaron tasas de crecimiento anual de 11.8 y 12.4 por ciento.

De acuerdo con las estadísticas de estas transferencias, los recursos enviados por los mexicanos que trabajan en el exterior, sumaron en octubre, 2,059 millones de dólares, cifra que supera en 5.39% el flujo mensual de octubre del año pasado.

De acuerdo con los resultados de la Balanza de Pagos al tercer trimestre del año, las remesas ayudaron a compensar la ampliación del déficit de la cuenta corriente.

Efecto cambiario, a favor

No obstante, como resultado de la depreciación cambiaria, el crecimiento anual en el flujo de remesas es de un robusto 25.2% , explica desde Nueva York, Alberto Ramos, economista para América Latina, en Goldman Sachs.

Esto significa que al cambiar a pesos mexicanos los envíos de sus familiares en el exterior, el ingreso se ha fortalecido, detalla.

El número de operaciones para el envío de remesas alcanzó 70.45 millones de transacciones en octubre y una remesa promedio de 294 dólares.

Electrónicos, preferidos

Según los datos de Banxico, las transferencias electrónicas siguen siendo el principal medio de envíos, al realizar 99% de sus operaciones por esta vía, mientras el segundo tipo de entrega se realizó en efectivo y especie, lo que corresponde a 0.30% de las remesas registradas por el banco central.

México es el mayor receptor de remesas en América Latina, según la información del Banco de México, con Michoacán y Guanajuato como los principales destinos.

Entre los 192 países de origen de los ingresos por remesas que identifica el Banco de México, Estados Unidos se mantiene como la fuente principal de estos ingresos.

California y Texas son los estados de la Unión Americana que registran el mayor flujo de remesas hacia las familias mexicanas.

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