Al menos tres de los 19 mandatarios que integran el G-20 enfrentan un proceso electoral para ser relevados. Se trata del anfitrión y presidente del Grupo, que es el mexicano Felipe Calderón; Barack Obama, mandatario de Estados Unidos y Nicolas Sarkozy, presidente de Francia.

El hecho no ha pasado desapercibido para analistas internacionales como Stéphan Sberro del ITAM, quien considera que esta situación interna podría limitar la capacidad de estos países para llevar los acuerdos del foro a la práctica nacional.

Sin embargo, para Gabriela Ramos, directora del gabinete del Secretario de la OCDE y sherpa del organismo ante el G-20, éste no será el caso.

Por consideraciones del calendario político mexicano, explicó a El Economista, se decidió que fuera en junio la cumbre, para aislar el esfuerzo global que México preside de las consideraciones de política interna.

Los líderes apoyaron que se adelantara la cumbre, que normalmente es en el último semestre del año, para evitar que se entramparan en discusiones nacionales , explicó.

Agregó además que México tiene una posición sólida y no vinculada a cuestiones internas cuando habla de los acuerdos que aspira que se alcancen al concluir su gestión en la Presidencia del Grupo.

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