México es uno de los tres países de América Latina que tiene "las leyes más restrictivas e incluso obsoletas" en materia de inversión extranjera directa en sectores determinantes para el desarrollo como son telecomunicaciones y energía, advierte una investigación del Banco Mundial.

Comparten esta distinción con México, países como Haití y Bolivia, evidencian.

Al interior del reporte Investing across borders 2010 / Invirtiendo más allá de las fronteras 2010, expertos de la entidad destacan que este tipo de marcos regulatorios generan costos adicionales a la producción y limitan la excelencia en los servicios al consumidor.

De acuerdo con el análisis, entre 11 sectores que el BM encuentra como determinantes en el desarrollo económico, solo hay cuatro donde México es completamente abierto a la inversión extranjera directa.

Se trata de los de manufactura ligera, banca; construcción turística, venta al menudeo; cuidado de la salud y manejo de desechos.

En los otros siete como son minería, petróleo y gas, agricultura, telecomunicaciones, electricidad seguros, transporte y medios de comunicación, la regulación es de medio a poco amigable a la IED.

En el documento, que por vez primera desarrolla el Banco, los expertos aclaran que "las leyes y regulaciones claras y efectivas son vitales para asegurar mejores resultados para los países receptores de inversión, sus ciudadanos e incluso los inversionistas. La inversión extranjera directa es crítica para el desarrollo de los países, especialmente en los tiempos de crisis económica", esgrimen.

El reporte, donde analizan y comparan los marcos regulatorios de 87 países del globo, resulta que el caso opuesto a los de México, Haití y Bolivia, se encuentra en "Perú, Guatemala y Chile que son quizá las economías más abiertas con las mínimas restricciones a la inversión extranjera en los sectores analizados por el Banco.

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