Algunos bancos europeos están ordenándole a sus corredores que frenen o incluso descarten transacciones de ciertos derivados con sus pares con sede en Estados Unidos, en protesta contra el endurecimiento de las regulaciones en el país norteamericano.

Las regulaciones Dodd-Frank, que entrarán en vigor a comienzos del 2013, someterán a bancos no estadounidenses al escrutinio regulatorio local en las operaciones de derivados, lo que implica varios pasos burocráticos.

Los reguladores estadounidenses quieren que todos los bancos que anualmente negocian más de 8.000 millones de dólares en swaps -instrumentos financieros utilizados como apuestas a los movimientos de las tasas de interés o tasas cambiarias- con compañías con sede en Estados Unidos, a registrarse como participantes activos en el mercado de derivados del país.

Ellos también tendrán que obedecer a las reformas destinadas a hacer que las transacciones de esos instrumentos sean más fáciles de regular, según estipula el Acta Dodd-Frank, una reacción a la crisis financiera del 2008 diseñada para mejorar la transparencia a través del uso de plataformas electrónicas y cajas compensadoras.

Se espera que los bancos más importantes en operaciones de swaps, como Barclays y Deutsche Bank, cumplan con las demandas de Estados Unidos.

Pero algunos bancos de tamaño mediano sin sede en Estados Unidos les han dicho a sus corredores que detengan las transacciones con firmas estadounidenses con la esperanza de evitar la revisión que implicaría ser un intermediador regulado, es decir con más de 8.000 millones de dólares en ese tipo de operaciones.

"Numerosas contrapartes en Europa y Asia les han requerido no enfrentar a sus contrapartes con sede en Estados Unidos para no acumular volúmenes de swap que los lleven cerca del umbral", dijo un corredor de swaps europeo de alto rango, que pidió no ser identificado para respetar la confidencialidad con los clientes.