Descalificar los avances logrados en las reformas estructurales, así como pretender echarlo por la borda y regresar a modelos antiguos sólo traería un retroceso a México que podría culminar en mayor pobreza y fragilidad económica, ante la falta de confianza para invertir, advirtió el sector empresarial.

La planeación de un país debe partir de una coyuntura en la que el mundo avanza a pasos agigantados en materia tecnológica y la apertura comercial ofrece importantes beneficios para la actividad productiva del país, en tanto el camino no es poner en tela de juicio las reformas aprobadas, sentenció el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

“De concretarse ideas que atenten contra los avances logrados, para el próximo sexenio estaríamos expuestos a que la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales pudiese mermarse y perder interés de invertir en México, con un consecuente impacto negativo tanto en materia de crecimiento como de bienestar de los hogares”, alertó el organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial.

Desde la perspectiva de los analistas del sector privado, el instrumentar políticas similares a las de hace poco más de 50 años (cuando ocurrió el desarrollo estabilizador), que se caracterizaron por una economía cerrada, una industria protegida con un bajo nivel competitivo, “simplemente nos conduciría a serios problemas”.

El director del CEESP, Luis Foncerrada, dijo que la economía mexicana requiere políticas públicas que estimulen la creación de empleo y el bienestar.

Sólo considerando datos generales, mencionó, en los últimos 38 años el Producto Interno Bruto ha crecido a una tasa promedio de sólo 2.4% anual. En ese mismo lapso, a pesar de la paulatina recuperación de los últimos años, el poder adquisitivo de los salarios mínimos se ha reducido 63 por ciento.

Más allá de tratar de corroborar que el trabajo de los candidatos como servidores públicos ha sido negativo, sería conveniente concentrar los esfuerzos en resaltar los avances que ha tenido el país y la importancia que tiene fortalecer las reformas estructurales aprobadas, en las que intervinieron prácticamente todos los partidos políticos, consideró.

Por ello, Foncerrada recordó que los candidatos, durante el segundo debate deberían tratar temas relacionados con comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional, así como derechos de los migrantes.

“Para los siguientes debates esperaríamos ver una estrategia más dirigida a propuestas de largo plazo y menos ataques, descalificaciones y pérdida de tiempo en tratar de desmentir comentarios”, confió.

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