La histórica reforma fiscal de Estados Unidos se topó con un obstáculo a pocas horas de ser aprobada por la Cámara de Representantes, lo que implicará realizar una nueva votación hoy y postergando lo que aún sería la mayor victoria legislativa bajo el gobierno del presidente Donald Trump.

La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, aprobó la legislación para reformar el código tributario y envió el proyecto final al Senado, también con mayoría republicana.

Un funcionario encargado de procedimientos dictaminó que tres disposiciones del proyecto de ley de la Cámara Baja no cumplían con las normas del Senado, explicó el senador independiente, Bernie Sanders.

El plan era que el Senado eliminara dichas disposiciones y votara sobre la medida. Si eso es respaldado, como se espera, el nuevo proyecto será enviado de vuelta a la Cámara de Representantes para que se celebre otra votación. La aprobación final, entonces, será enviada al presidente para su promulgación.

Los demócratas aprovecharon el tropiezo para evidenciar lo apresurado y secreto del proyecto de ley.

“La nueva votación es la última evidencia de cuál mal escrito está el fraude fiscal del Partido Republicano”, dijo la líder demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi.

Qué lo frenó

Las disposiciones infractoras tienen que ver con una medida que permite a quienes usan planes de ahorro para la universidad pagar el costo de la educación en el hogar. La otra eximiría a las universidades con menos de 500 estudiantes de pagar un impuesto sobre la dotación universitaria, disposición que sólo afecta a una escuela, Berea College en Kentucky. El tercer problema está relacionado con el título corto de la legislación: ley de reducción de impuestos y empleos.

El funcionario del Senado la rechazó por disposiciones de procedimiento, una complicación en lo que habría sido un día de celebraciones para Trump y los republicanos, quienes aún confiaban en que recibirían un proyecto de ley para el presidente antes de Navidad.

De acuerdo con lo aprobado por la Cámara baja se mantendrán los actuales tramos impositivos para las personas físicas de 10, 12, 22, 24, 32, 35 y 37%, este último tramo, bajo la ley que aún está vigente, es de 39.6 por ciento. Estás modificaciones tendrían vigencia hasta el 2025.

Otro de los puntos destacado de la reforma es el recorte a la tasa del Impuesto sobre la Renta (ISR) a empresas, el cual pasaría de 35 a 21 por ciento.

Crearía una deducción impositiva de 20% para propietarios de empresas pequeñas —sociedades o con un solo propietario—, permitiría la cancelación de los costos de nuevos equipos por parte de las corporaciones y eliminaría el impuesto mínimo alternativo a las empresas.

Para la repatriación de capitales, la reforma propone que la tasa sea de 7.5% o de 14.5% en el caso del dinero en efectivo. Esta tasa sólo sería aplicable un vez.

Además, deroga una imposición de la ley denominada Obamacare, impulsada por el expresidente Barack Obama, en la cual se multa a aquellos estadounidenses que no cuenten con un seguro de gastos médicos.

Los cambios en el sistema tributario entrarían en vigor a partir del 1 de enero del 2018 y le costarían a Estados Unidos alrededor de 1.4 billones de dólares en 10 años.

Si bien los republicanos han insistido en que el plan se pagará por sí mismo al ser aplicado completamente y generar más actividad económica, un estudio de la think tank Taxi Foundation acotó que no generaría los ingresos necesarios.

MÉXICO DEBE ESTAR ATENTO

Desde que Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos, diversos sectores, instituciones y expertos en el tema hicieron un gran hincapié en que gobierno mexicano debe analizar los efectos que tendrá en el país.

Anteriormente, José Manuel Velderrain, socio director de Velderrain Sáenz y Asociados, acotó que se necesitaba esperar a ver cómo pasa la reforma en EU para que en México se empezaran a generar propuestas.

En este sentido, Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria, acotó que también se debe esperar a ver la reacción de las empresas, ya que si bien el plan entra en vigor a partir del 1 de enero del 2018, no es tan fácil terminar inversiones de un día a otro en un país.

Ambos analistas coincidieron en que México aún puede ser atractivo a la vista de las empresas debido a la buena y barata mano de obra con la que cuenta México, algo que el Instituto Mexicano de Contadores Públicos también ha resaltado. (Con información de Reuters)