La reestructuración de la deuda griega, calificada como el escenario menos violento y privilegiado por varios dirigentes europeos, provocaría en los acreedores privados de Atenas, principalmente los bancos, pérdidas significativas aunque "limitadas".

Desde que empezó la semana, el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, el secretario de Estado alemán de Finanzas, Jorg Asmussen, y el comisario europeo para Asuntos Económicos, Olli Rehn, aludieron a una reestructuración "suave" de la deuda griega.

Esta operación consistiría en atrasar de varios años los vencimientos de los préstamos de urgencia de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero también el de las obligaciones de Estado griegas ordinarias, esencialmente en manos de los bancos, alemanes o franceses.

Los dirigentes que se mostraron favorables a esta solución desearon asociar a los acreedores privados sobre una base voluntaria.

Interrogados por la AFP, el conjunto de los grandes bancos y aseguradores franceses, así como el Deutsche Bank y el Commerzbank en Alemania, no hicieron comentarios al respecto de una participación eventual o del impacto de tal medida.

En ocasión de la presentación de los resultados, varios dirigentes del sector bancario comunicaron sin embargo las consecuencias de una eventual reestructuración más dura, con una quita definitiva de parte de la deuda.

Tomando como hipótesis una quita de 25% a 30% del valor de los títulos de deuda griega, el director general del BNP Paribas, Baudouin Prot, evaluó la factura en 1,200 millones de euros para su grupo, estimando que el impacto sería "limitado" y "posible de absorber".

"Una reestructuración de la deuda griega tendría por supuesto consecuencias", indicó a la AFP un portavoz del banco alemán nacionalizado Hypo Real Estate (HRE).

Contrariamente a una quita o una reducción de la tasa de las obligaciones, el efecto de un reescalonamiento en las cuentas de los establecimientos franceses y alemanes, que los primeros acreedores privados de Grecia, es complejo de cuantificar ya que, en apariencia, la suma reembolsada al final es la misma y la tasa de interés idéntica.

Pero en el plano contable, el tema no sería neutro.

"En finanzas es mejor que se le pague enseguida antes que mañana. El hecho de alargar los vencimientos aumenta mecánicamente el riesgo" de impago, lo que el banco o la compañía de seguros debe tomar en cuenta, estima Xavier Paper, co fundador del bufete contable Paper Audit & Conseil.

Para el estratego en el sector de las obligaciones del BNP Paribas, Ioannis Sokos, si las autoridades europeas, llegado el caso de una reestructuración, intentan minimizar el efecto en los acreedores privados, no podrán de todas maneras hacerles evitar pérdidas.

Concretamente, un mecanismo obliga a los bancos a tomar en cuenta todo cambio en el plazo de una obligación y a tener disponibilidad (poner dinero en reserva), lo que afecta los resultados.

Según las estimaciones del BNP Paribas, el impacto de alargar el vencimiento de cinco años se asemejaría a una quita de hasta 40% en los títulos cuyo vencimiento actual es 2011.

No obstante, el Banco Central Europeo advirtió que podría rechazar las obligaciones griegas como garantía si el país procede a una reestructuración.

RDS