El mayor desafío que enfrenta la economía mundial es la reducción convincente de los desequilibrios presupuestarios en las economías industrializadas que tendrá que venir acompañado de la mayor flexibilidad cambiaria de algunas economías emergentes , consideró el director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Jaime Caruana.

Al dictar una conferencia de prensa, a la que tuvo acceso El Economista vía remota, el funcionario expuso que el saneamiento de las finanzas públicas de estas economías les permitirá una mayor participación en la actividad productiva.

El crecimiento global no puede seguir sosteniéndose en la expansión fiscal del mundo desarrollado , expuso a pregunta expresa.

En la rueda de prensa, con motivo del 80 informe anual a los clientes del BPI, Caruana destacó además que no sería una buena opción esperar a que se repongan las economías avanzadas para desarrollar los planes de salida de las políticas de emergencia aplicados para detener el impacto de la crisis.

Las medidas para reconducir la deuda pública hacia una senda sostenible deberán ir acompañadas de reformas estructurales que mejoren el crecimiento sostenible , aclaró.

Según su explicación, si se logra que al mismo tiempo las economías emergentes flexibilicen sus tipos de cambio, se podría alentar un crecimiento más equilibrado .

Aparte, el presidente del BPI, Christian Noyer, quien a su vez es el gobernador del Banco de Francia, destacó en su momento al micrófono, que la principal tarea del sector público reside ahora en diseñar políticas que limiten los riesgos de futuras crisis financieras y promuevan el crecimiento sostenible.

Estos dos puntos fueron precisamente la piedra angular de la discusión en la Cumbre de Líderes del G-20 que se desarrolló en Toronto, Canadá.

De acuerdo con el directivo, es igualmente urgente quitar los apoyos al sistema financiero y fomentar el refuerzo de su capital.

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