El próximo año la economía crecerá a una tasa de 2. 6% pero seguirá moderándose para quedar más cerca de la capacidad productiva de México, que está entre 1.5 y 2 por ciento. El ambiente de incertidumbre que generan las políticas económicas para la inversión seguirá afectando al crecimiento y el decreto presidencial que pone un candado a la información para el manejo presupuestal de las obras de infraestructura “de alguna forma” está incorporado ya en sus pronósticos.

La recuperación económica de México seguirá avanzando a un ritmo modesto, lo que dejará al Producto Interno Bruto (PIB) en 2.6% el año próximo, anticipó el economista en jefe de Ve por Más, Alejandro Saldaña.

Para todo el 2021 proyecta que la economía mexicana completará un rebote de 5.8% en el PIB, con el arrastre de Estados Unidos vía exportaciones y remesas; un impulso que, sin embargo, no alcanza a compensar el desplome de 8.1% que tuvo la actividad durante el 2020.

En conferencia en línea, el economista explicó que el impulso desde Estados Unidos hacia las exportaciones y consumo interno vía remesas, se va a moderar al paso del tiempo y la economía mexicana dependerá de su fuerza interna.

En este contexto, el PIB quedará más cerca de la capacidad productiva de México, que está entre 1.5 y 2 por ciento.

Al presentar las tendencias económicas para el año próximo, Saldaña identificó como riesgos para estos pronósticos la persistencia de la inflación que detonará una reacción más contundente por parte del Banco de México, el aumento de tasas como un factor de presión para el consumo y el crédito, así como el ambiente de incertidumbre que generan las políticas económicas.

El economista explicó que el decreto presidencial que pone un candado a la información del manejo presupuestal de las obras de infraestructura de este gobierno, “de alguna forma” está incorporado ya en sus pronósticos.

“En el contexto de la incertidumbre de algunas políticas y ciertos estilos que ha asumido esta administración, mantienen ciertas restricciones en el apetito por invertir en el país”.

Inflación matizada por Petróleo

De acuerdo con el analista, la inflación este año podría completar una variación entre 6.7 y 6.8 por ciento.

Desde su perspectiva, un escenario de inflación en 7% para este año, no incorpora el efecto que tendrá en el precio internacional del crudo la liberación de las reservas de Estados Unidos.

Seguramente el dato de noviembre será de una variación anual de 7%, consideró, sobre todo por el efecto base de comparación del año pasado, cuando se presentó el episodio de ofertas del Buen Fin y tuvo una duración mucho más larga.

Anticipó que será hasta el tercer trimestre del año próximo, cuando la inflación llegará a 4%, esto en el rango superior del límite permisible del objetivo del banco central, asumiendo que hasta ese momento se destrabarán los cuellos de botella en las cadenas mundiales de producción.

Proyectó que estas condiciones propiciarán un alza adicional de tasas en diciembre, lo que dejaría al rédito en 5.25% este año, y otros dos incrementos también de un cuarto de punto, cada uno, para el resto del 2022.

Se redujo el poder de compra

En la misma conferencia participó la analista senior Marisol Huerta, quien habló sobre el consumo en México y como se ha minado el poder de compra tras la escalada de precios.

Dijo que los retailers están considerando que seguirá la presión en los precios y que por eso existe la posibilidad de un cuarto incremento de precios sobre los tres que ya se dieron en el transcurso del año.

Explicó que los consumidores han comenzado a adaptar sus patrones de consumo ante la reducción de su poder de compra, pues con una inflación al alza, se están comprando menos productos con la misma cantidad de dinero.

Así, las tiendas están adaptándose a este cambio en el patrón de consumo, y ya registran un aumento de compras de productos de marca propia que suelen ser más económicos.

ymorales@eleconomista.com.mx