El mayor sindicato de docentes de Argentina puso en duda el martes el inicio de las clases a fines de mes por considerar insuficientes las ofertas de aumento salarial del gobierno.

Sonia Alesso, secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), indicó a radio La Red que el gremio reclama un incremento de 40 por ciento. Descartó las ofertas de algo más de 20% que recibieron sus colegas de la capital argentina y de la provincia de Buenos Aires -la principal del país- por parte de las autoridades de ambas jurisdicciones, del mismo signo político que las del gobierno nacional.

"No sabemos....va a ser muy complicado", respondió Alesso al ser consultada acerca de si comenzarán las clases el 29 de febrero o los docentes postergarían el inicio de las mismas a modo de protesta. Se quejó de que luego de "tres reuniones" en el marco de las discusiones salariales no ha habido propuestas concretas para los docentes del ámbito nacional de parte del ministerio de Educación.

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Indicó que los datos con los que cuentan "son los anuncios públicos de varios funcionarios y las dos propuestas, de la provincia de Buenos Aires y la de capital, una en 23% y la otra en 22%", insuficientes para el sindicato, que reúne a docentes de la educación pública y privada.

Las negociaciones de actualización de los salarios en el ámbito de la educación marcan habitualmente una pauta de los topes que se fijarán en otros sectores. Los incrementos pautados buscan compensar los efectos de la inflación, que según economistas y gremios no bajará este año de 35%, mientras que para el gobierno del presidente Mauricio Macri será de entre 20% y 25 por ciento.

Las mayores centrales obreras argentinas han advertido a Macri que no aceptarán un techo de 25% en las negociaciones salariales y que van a defender a los trabajadores de la pérdida del poder adquisitivo que han sufrido en los últimos meses. El gremio de los docentes es de los más combativos.

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Algunos dirigentes gremiales muestran una actitud más conciliadora con Macri, a la espera de que proponga beneficios extras a las actualizaciones de los sueldos, como una rebaja del impuesto a las remuneraciones de los trabajadores, que es un viejo reclamo del sindicalismo argentino.

Macri, un conservador que asumió el gobierno hace dos meses, se ha propuesto corregir algunas distorsiones de la economía, como la inflación, la segunda mayor en América Latina después de la de Venezuela.

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Desde diciembre, cuando se produjo una devaluación del peso respecto del dólar de más de 40%, se registraron aumentos en los precios de los alimentos. En febrero comenzaron a regir fuertes incrementos en las tarifas de luz de usuarios residenciales en Buenos Aires y sus alrededores. Además se esperan incrementos de tarifas del gas y la atención médica privada.

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