La Unión Europea (UE) reinició hoy las negociaciones del presupuesto comunitario con más posibilidades de alcanzar un acuerdo, tras analizar la nueva propuesta del Consejo Europeo (CE), que supone 13,000 millones de euros en recortes.

La cita, a que acuden los gobernantes de los 27 países que conforman la UE, reinició con más de seis horas de retraso, un indicio de la dificultad para lograr la unanimidad de los participantes, sin la cual el marco financiero no puede ser adoptado.

En la madrugada del viernes, tras más de 15 horas de reunión, el presidente del CE, Herman Van Rompuy, sugirió a los 27 un presupuesto de 960,000 millones de euros para los próximos siete años.

Es la primera vez en la historia que la UE se propone reducir sus fondos respecto al ejercicio precedente.

La cifra fue calculada para conciliar las exigencias de Reino Unido por más austeridad, con la de los países del Sur europeo - Francia, España e Italia -, que piden mantener las ayudas a la agricultura y al desarrollo regional.

El nuevo recorte afectará en especial los proyectos de infraestructura europea - carreteras, redes de energía y de telecomunicaciones-, cuyos fondos se reducirán hasta 125,000 millones de euros de los 139,000 millones de euros propuestos por Van Rompuy en noviembre pasado.

Mientras, el monto para la política de cohesión europea - destinada a financiar proyectos en los países más pobres-, serían por 324,000 millones de euros, unos 4,000 millones de euros más que la propuesta precedente.

La política agrícola común se quedaría con 1,000 millones de euros más, en un total de 373,000 millones de euros.

Van Rompuy propone un novedoso instrumento para impulsar el empleo entre los jóvenes, dotado de 3,000 millones de euros, a los que se sumarán otros 3,000 millones de gasto del fondo social europeo.

La ayuda estará disponible para las regiones cuyo nivel de desocupación de los menores de 25 años supera el 25%, como es el caso de Grecia y España.

Además de la unanimidad de los países miembros, la aprobación del presupuesto comunitario exige también el visto bueno del Parlamento Europeo (PE), que amenazó con vetar el acuerdo si lo juzga deficitario.

RDS