Madrid.- España no quiere que se le imponga desde el exterior cómo recortar sus presupuestos a cambio de un eventual rescate global, afirmó este lunes el jefe del gobierno, Mariano Rajoy, reiterando su oposición a reducir las pensiones, su última partida social intacta.

"No me gustaría y no podría aceptar que nos dijeran cuáles son las políticas concretas en las que hay que reducir o no hay que reducir" a cambio de una eventual ayuda financiera al país, afirmó Rajoy ante las cámaras de la televisión pública española.

Vestido con traje azul marino, camisa blanca y sobria corbata azul, el líder del conservador Partido Popular (PP), que en noviembre se impuso por mayoría absoluta en las legislativas, comparecía ante seis periodistas de diversos medios españoles en su primera entrevista televisiva desde que llegó al poder.

España, que ya obtuvo en junio una ayuda de la eurozona de hasta 100,000 millones de euros para sanear sus bancos, se encuentra bajo una creciente presión para que pida un rescate más amplio de su economía, sumida en la recesión y marcada por un desempleo del 24.63%.

Decidido a tranquilizar a un país estrangulado por la austeridad ante las posibles nuevas medidas de rigor a venir, Rajoy aseguró que su ejecutivo esperará a conocer las condiciones del nuevo programa de compra de deuda anunciado por el Banco Central Europeo (BCE) antes de decidir si opta a él.

"El BCE ha tomado una decisión muy importante y lógicamente el gobierno tiene que estudiárselo muy bien", afirmó Rajoy.

El BCE anunció el jueves una serie de medidas excepcionales para atajar la crisis de la zona euro que incluyen un programa ilimitado de compra de deuda de los países a los que les cuesta financiarse en los mercados, como España e Italia.

Estas medidas tranquilizaron a los mercados, las bolsas rebotaron al alza y la prima de riesgo española -el sobrecoste que debe pagar por financiarse a diez años en comparación con Alemania- cayó hasta los 416 puntos.

Sin embargo, para que este programa entre en vigor, la institución requiere previamente una petición formal de asistencia de los países concernidos.

"Todavía no hemos tomado ninguna decisión, porque creo que lo que procede en este momento es ver si es necesario", afirmó Rajoy ante el hombre y las cinco mujeres que lo interrogaron durante algo menos de una hora en un plató sin público.

De momento, Madrid quiere aprovechar la relajación de los mercados para reflexionar sobre su decisión. "La prima de riesgo ha bajado mucho y por tanto ya se puede financiar uno más fácilmente, y luego vamos a ver cuáles son las condiciones", agregó.

"Las condiciones no las pone el BCE sino el conjunto de los países de la Union Europea", recordó, aludiendo a próximas citas como el Consejo Europeo de los próximos 18 y 19 de octubre.

Rajoy, cuyo gobierno decidió un draconiano plan de austeridad que recoge 102.000 millones de euros en ajustes hasta 2014, tuvo que resignarse a tomar medidas económicas exigidas por la Comisión Europea y el FMI, como el aumento del IVA, a las que se había resistido durante mucho tiempo.

"Es verdad que dije que no subiría el IVA" o el impuesto sobre la renta, reconoció Rajoy. Pero esas medidas fueron "imprescindibles", aseguró.

Pese a negarse a marcar "líneas rojas", el presidente del gobierno aseguró: "si hay algo que no tocaré serán las pensiones". "Es mi intención mantener la partida de pensiones en los próximos presupuestos", insistió.

Su gobierno ya bajó los sueldos de los funcionarios, recortó en salud y educación, endureció el acceso a los subsidios por desempleo y abarató el despido, entre otras medidas.

Todo con el fin de reducir su déficit desde el 8,9% de 2011 a 6,3% en 2012 y 4,5% en 2013, objetivos con los que el jefe del ejecutivo español volvió a reafirmar su compromiso.

"Si alguna prioridad hay en este momento en España para conseguir crecer y crear empleo es reducir el déficit público, esto es mucho más importante que eso que llaman rescate", aseguró.

klm