El presidente de PriceWaterhouseCoopers (PwC), Gonzalo Sánchez Martínez, recordó este miércoles en el Congreso que la compañía expresó sus dudas sobre la continuidad del negocio del Banco Popular hasta en tres ocasiones en el 2016.

Durante su comparecencia ante la comisión que investiga la crisis financiera, el rescate bancario, la quiebra de las cajas de ahorros y la caída del Popular, Sánchez Martínez dijo que estas dudas se manifestaron en marzo, con motivo de la ampliación de capital, y en los informes semestrales de junio y diciembre.

El responsable de la firma que auditó durante 35 años las cuentas de la entidad vendida en junio del 2017 a Santander por un euro, ha explicado que estas dudas se señalaron en un "párrafo de énfasis", el espacio donde, dijo, el auditor podía "llamar la atención". "Utilizamos el párrafo de énfasis para reflejar la incertidumbre que teníamos como auditores sobre la continuidad del negocio del Popular", justificó.

En este párrafo se comunicó la "incertidumbre" de posibles "pérdidas significativas" con las que podía cerrar el Popular ese ejercicio, en el caso de las dos primeras advertencias, mientras que en la tercera se apuntó la posibilidad de incumplir los ratios de solvencia, a pesar de que en el 2016 se cumplían.

Sánchez Martínez recalcó que estos párrafos de énfasis sobre la continuidad del negocio "son muy poco frecuentes". "Tan poco frecuentes que sólo dos entidades del Ibex lo han utilizado en los últimos diez años", apostilló. Asimismo, insistió en que esta era la vía de la que disponía la auditora para "llamar la atención", ya que la otra, la salvedad, únicamente se puede incluir cuando existe prueba de incumplimiento de la normativa contable.

Tras su intervención, el portavoz económico de Unidos Podemos, Alberto Montero, leyó un fragmento de la memoria en la que se contenían esos párrafos aludidos donde el auditor certificaba que Popular podía "cumplir los requerimientos de capital durante el 2017".

"Entiendo que lo que hacen es enfatizar la capacidad del banco para atender los requerimientos cambiantes, y por tanto no señalan la posibilidad de que eso no ocurra, sino exactamente lo contrario", lamentó.

"Nosotros lo que ponemos énfasis en lo que dice los administradores, que van a ser capaces. Ponemos énfasis para hacer ver que ahí puede haber un problema. Es que lo está interpretando posiblemente mal", replicó, por su parte, Martínez Sánchez.

REVISIONES

En todo caso, el responsable de PwC recalcó que Popular y sus activos fueron "objeto de numerosas revisiones", y enumeró las realizadas en el 2012, con motivo del rescate del sector financiero, en el 2014 en la evaluación de la banca por el BCE y en el 2016 en el 'test de estrés'.

"Siempre salió satisfactoriamente de esas revisiones. Jamás nadie puso en cuestión las cuentas del Banco Popular en ninguna de las revisiones realizadas", sostuvo, subrayando que "en ninguna se concluyó que hubiera ningún tipo de problema sobre las cuentas del Popular".

Sin querer pronunciarse como representante de PwC sobre el proceso de resolución –"ni se nos consultó ni opinamos, lo vivimos como un espectador más", dijo–, Sánchez Martínez atribuyó la caída final, a título personal, a "una hemorragia" en forma de salida de depósitos "en un periodo muy corto".

"El dinero es miedoso, y basta que le des cuatro meses para que vuele. Y si el dinero es miedoso en un negocio, en el mundo financiero todavía más", dijo, destacando que "hay pocas entidades capaces de soportar una hemorragia como la que soportó Popular hasta quedarse sin liquidez".

"Las entidades financieras necesitan de tranquilidad y estabilidad en los mensajes. Cuando hay muchos mensajes de un determinado tipo, pues es incontrolable la salida de depósitos. Y, por lo que he podido leer, la salida fue masiva", dijo.

En todo caso, descartó valorar si era mejor realizar una "macroampliación" de capital en lugar de intervenir la entidad. "No es nuestra función opinar qué es lo mejor o no. No entra dentro de nuestra misión", finalizó.