Ante el actual problema de la evasión y elusión fiscal que afecta a varios países, la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa Internacional (ICRICT, por su sigla en inglés) propuso crear un registro mundial de activos financieros para combatir estos problemas.

De acuerdo con la ICRICT, 7.6 billones de dólares están escondidos en paraísos fiscales, sin pagar los impuestos correspondientes. Esta cifra equivale a 10% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y está oculto como depósitos, acciones, bonos y fondos de inversión.

Por ello, la ICRICT consideró pertinente la creación de un registro mundial de activos financieros, el cual sería “esencial en la lucha contra los flujos financieros ilícitos”.

“También permitiría medir y comprender la desigualdad de la riqueza, ayudando a promover una tributación adecuada para reducir las consecuencias negativas de la desigualdad”, refirió en su informe, Una Hoja de Ruta para un Registro Mundial de Activos Financieros.

Añadió que la creación de un registro así permitiría poner fin a la impunidad que hay cuando se esconde la riqueza y no se pagan los impuestos correspondientes, con lo cual se afecta gravemente a los fiscos.

Este registro debe asegurar que la información sobre la propiedad del patrimonio se refiera al propietario final de los activos y no a sus propietarios legales.

“Una fracción importante de la riqueza en los paraísos fiscales está concentrada en empresas fantasma, las cuales tienen el objetivo claro de hacer que los beneficiarios finales no sean localizables. Una medida crucial sería un registro financiero global de los titulares reales y últimos de las empresas, cuentas bancarias y propiedades. Eso permitiría limitar la evasión fiscal, el lavado de dinero e incluso el financiamiento del terrorismo”, detalló José Antonio Ocampo, presidente de la ICRICT.

La comisión indicó que para crear el registro primero se deben desarrollar proyectos piloto, especialmente en los principales centros financieros, que son utilizados por residentes de todo el mundo para mantener activos, para después hacerlo a nivel global.

“Los países de la OCDE, que son los principales centros financieros, tienen prioridad. Tienen la capacidad financiera y tecnológica, y gran parte de la riqueza del mundo ya está ahí”, aseveró.

Además, se debe decidir qué tipos de activos cubrirá el registro, por ejemplo, bienes raíces, oro, inmuebles, y si la información debe ser o no pública.

Fomentan la desigualdad social

Para los miembros y académicos de la ICRICT, la evasión y elusión fiscal fomentan la desigualdad social, ya que, al final, los sistemas tributarios se mantienen más de las personas físicas, mientras que las empresas multinacionales y lo más ricos buscan la manera de pagar menos en sus impuestos.

“El sistema fiscal no sólo es obsoleto, es absolutamente injusto. Recarga la carga impositiva de las multinacionales a las pequeñas y medianas empresas y también al resto de la ciudadanía, a través de impuestos indirectos regresivos como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el cual tiene un fuerte impacto en la población que vive en la pobreza”, expuso hace algunos días Magdalena Sepúlveda, miembro de la ICRICT.

Varios miembros de la ICRICT sostuvieron que no hay manera de abordar la reducción de la desigualdad en los países sin que no se aborden políticas fiscales que consigan una redistribución justa de los recursos, así como un sistema tributario equitativo.

“Los paraísos fiscales son un motor clave de la desigualdad mundial, porque los principales beneficiarios son los accionistas de las empresas que los utilizan para eludir los impuestos. Además de ayudar a las multinacionales a eludir los impuestos, los centros offshore permiten que una serie de individuos ultra ricos oculten sus riquezas”, mencionó Gabriel Zucman, integrante de la ICRICT.