Tras destacar que México es reconocido internacionalmente como el reformador de la OCDE y del mundo , el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, José Ángel Gurría, propuso llevar a cabo una segunda fase de reformas que pasen por el Poder Judicial y el respeto al Estado de Derecho.

En la medida que se alcance el respeto y cumplimiento del Estado de Derecho, que se transparenten las decisiones judiciales, podría avanzarse en eliminar los hechos muy dramáticos como los vistos recientemente , aseveró Gurría durante la presentación del estudio económico bienal para la economía de la organización.

Según el secretario, la segunda ola de reformas podría pasar por la transparencia del sector público estatal, que está relacionado con la informalidad y que tiene un efecto negativo en productividad y competitividad.

De visita en México, refirió que se debe mejorar la capacidad y evaluación del desempeño de los tribunales, dar más transparencia a los procesos de profesionalización y combatir la corrupción y, aunque reconoció que son reformas en marcha, sería importante completarlas con éxito.

Hizo énfasis en que México ha impulsado el paquete de reformas más extenso y ambicioso de cualquier país OCDE y del mundo, por la densidad, el número y profundidad y congruencia de una con otra.

Enfatizó que con ello se dejó atrás la parálisis económica del país. Pero el reto, matizó, es implementarlas correctamente, ajustarlas a las nuevas circunstancias, y llevar a cabo la segunda fase, que permita reducir la desigualdad característica de México.

Con base en este planteamiento, la OCDE hizo un llamado al gobierno de México para reducir la desigualdad y liberar así un potencial mayor de crecimiento económico.

Ante el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, Gurría sostuvo que el país tiene lo que ningún otro en la organización que dirige, ni en el mundo, que es la expectativa de crecer más de 1.5 puntos del PIB anuales durante los primeros 10 años de implementación correcta de las reformas aprobadas.

El jefe de la OCDE dimensionó el tamaño del efecto que tendrán los cambios estructurales aprobados en los últimos dos años en México, que enfatizó, comparándolo con las metas del Grupo de los 20.

La conclusión de la anterior reunión del G-20, comentó, es que los países tendrían que realizar una serie de reformas que les permitirán incrementar su PIB en 2.5 puntos promedio en conjunto.

La expectativa de México, sólo con las reformas, matizó, es de acelerar el crecimiento en un punto del PIB anual durante los primeros 10 años de implementación.

Y sumó otro medio punto del Producto una vez que se registre un aumento en la productividad, resultado también de las reformas aplicadas.

Igualdad, otro disparador

De acuerdo con el documento, la brecha entre ricos y pobres ha frenado el crecimiento de 21 economías, incluida la de México.

Según los resultados del estudio, entre 1990 y el 2010, la economía que se vio más afectada por la desigualdad fue la de Nueva Zelanda, que alcanzó sólo 285 de su potencial de crecimiento.

Y México, con el mayor nivel de inequidad en la OCDE, perdió un potencial de crecimiento de 11.3 puntos del PIB.

Así que, al reducir la inequidad, dijo el secretario Gurría, además del logro social de generar iguales oportunidades de acceso a la educación y mejores ofertas de trabajo, se liberaría un potencial mayor de expansión económica.

Pronóstico de crecimiento

La OCDE anticipó que la economía de México podría crecer 3.9% este año y 4.2% en el 2016, pero Gurría insistió en que la desigualdad es el caldo de cultivo ideal de la desorganización y la tensión social .

Y claramente, aseveró, está relacionada con la inseguridad y las disparidades sociales.

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