El pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI) de una recuperación en el PIB de México de 1% para este año y 1.6% para el 2021 incorpora la expectativa de una inversión que dejará de contraerse, resultado de la ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

“Vemos cierta recuperación de la inversión que implica que dejará de contraerse, y podría venir un ligero incremento que permitirá una recuperación de 1% para el PIB de este año y de 1.6% para el siguiente. Sin embargo, se trata de tasas que siguen siendo muy bajas para una economía como la mexicana”, aseveró el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner.

En conferencia de prensa desde Washington, para presentar la actualización de expectativas económicas para los países del hemisferio occidental, donde se encuentra América Latina, destacó que “esta ligera recuperación de la inversión favorecerá a varios sectores vinculados a la inversión pública y privada, y a un consumo que se mantendrá en crecimiento robusto”.

Explicó que el año pasado, a causa de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, el sector manufacturero del principal socio comercial de México se debilitó, transmitiendo el impacto al segmento correspondiente de nuestro país, de manera que el acuerdo inicial alcanzado entre China y EU podría incentivar una recuperación de la demanda manufacturera desde Estados Unidos, que también sería un factor de menos presión para los inversionistas y para la economía mexicana.

Se disipará incertidumbre política

Sostuvo que por tratarse del segundo año de gobierno podría comenzar a disiparse la preocupación sobre las políticas macroeconómicas.

Refirió entonces las conclusiones de la revisión anual que realizaron los expertos del FMI a México, divulgadas en noviembre, para explicar que la incertidumbre por el manejo de las políticas públicas domésticas sí alimentó la desaceleración de la economía en el 2019.

Pero matizó que esta incertidumbre con impacto económico vía inversiones fue muy similar a la observada en el primer año de gobierno de los tres sexenios precedentes, es decir, el encabezado por Vicente Fox, el de Felipe Calderón y el de Enrique Peña Nieto.

Políticas fiscal y monetaria

En la misma conferencia, el funcionario explicó que la “reciente distensión de la política monetaria” también podría favorecer la recuperación del crecimiento económico.

El FMI mantuvo sin cambio su pronóstico de cero crecimiento para el 2019 y aclaró que la desaceleración del año pasado resultó de la contracción de la inversión pública y privada; del deterioro del sector manufacturero de EU y de la inquietud que despertaron el cambio de gobierno y las políticas públicas por ejecutarse.

Hace dos semanas, el funcionario visitó el país para participar en el Seminario de Perspectivas Económicas del ITAM. Ahí, comentó que en el contexto de una actividad económica en lenta recuperación, se anticipaba un impacto en las finanzas públicas.

Enfatizó que la intención de aplicar una política fiscal más distributiva como ha confirmado el gobierno en marcha pone de relieve la necesidad de conseguir mayores ingresos.

“La Secretaría de Hacienda estima que las presiones al gasto por pensiones y otros factores ascienden a 1.5 puntos del PIB, pero en el FMI estimamos que es un poco mayor esta proporción, y en cualquier caso se requiere una reforma fiscal y mejores eficiencias de gasto publico”, consignó.

En esta oportunidad, destacó la relevancia de incrementar los ingresos públicos, mejorar la eficiencia del gasto y reestructurar el marco tributario para hacerlo más eficiente.

El mapa regional

En la presentación para los países de la región, habló sobre los casos específicos de Argentina, Chile y Ecuador.

Werner sostuvo que el FMI prefirió omitir las expectativas económicas sobre Argentina en tanto no se conozca con detalle el plan del gobierno que recién tomó el poder. Se tienen que conocer las políticas públicas que impulsarán para reactivar la situación productiva, comentó.

Sobre Chile expuso que la tensión social ha tenido impacto en las expectativas económicas y dijo que las autoridades conseguirán aprovechar la estabilidad macroeconómica que caracteriza al país para impulsar reformas que permitan garantizar una derrama de crecimiento y bienestar en la población, vía igualdad en el acceso a la educación, salud y pensiones del estado.

Sobre Brasil, la primera economía de la región, comentó que hay expectativas positivas a partir de las reformas estructurales que planean implementar. Sin embargo, afirmó que resulta insuficiente su desempeño para estimar un mayor crecimiento del PIB regional.

Consignan que el desempeño lento de México es determinante para prever una recuperación mucho menos sólida de lo anticipado en América Latina.

El pronóstico del FMI es que la región tendrá una recuperación de 1.6% en el 2020, y de 2.3% en el 2021, tasas que están debajo de 1.8 y 2.4%, respectivamente, previsto en octubre.

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