La expectativa macrofinanciera para México en los primeros dos años de gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) resulta poco atractiva para el mercado, ante la incertidumbre de políticas públicas y una probable desaceleración de la economía, sentencia el banco de inversión Goldman Sachs.

Los riesgos para el crecimiento se inclinan a la baja por la debilidad esperada de las inversiones y un ambiente incierto que terminará por presionar el gasto doméstico, consigna.

En su Panorama Macroeconómico anual para México en el 2019, estrategas de Goldman Sachs anticipan una desaceleración de la tasa de crecimiento a menos de 2% a partir del 2019 y una erosión gradual de la postura fiscal.

En este análisis, que es un resumen sobre las expectativas que tiene Goldman Sachs sobre México, se anticipa un crecimiento de la economía de 2.2% para este año, ligeramente arriba de 2% que se registró en el 2017 y una desaceleración a 1.9% en el 2019. Esta tasa esperada de crecimiento para el primer año de gobierno de AMLO será resultado del “significativo impacto que tendrá la incertidumbre por las políticas públicas sobre las inversiones domésticas y extranjeras”.

Los economistas sostienen que “en ausencia de un cambio importante en las políticas macroeconómicas (como el esperado con la entrada del próximo gobierno), el mercado mexicano podría mantenerse como un punto atractivo y estrategia defensiva para los inversionistas ante el incierto contexto mundial” que se está presentando y que persistirá.

Aprovechar solidez heredada

De acuerdo con los estrategas dirigidos por Alberto Ramos, economista para América Latina en GS, la economía mexicana destaca entre otras emergentes porque cuenta con un panorama equilibrado que incluye bajas necesidades de financiamiento externo y una limitada exposición a commodities y a China.

Tal como lo hizo el Fondo Monetario Internacional, enfatizan que “la próxima administración hereda un sólido contexto macroeconómico (...) una economía equilibrada y resistente que opera a pleno empleo, con un marco de política fiscal sólido y creíble, una sólida balanza de pagos, una tasa de cambio competitiva y una carga de deuda pública moderada y decreciente”.

De manera que uno de los mayores desafíos que enfrenta el gobierno de AMLO será sostener esta solidez heredada y aprovecharla para generar políticas aceleradoras de la productividad, inversión y crecimiento económico.

Incertidumbre, constante

Precisan que, en los últimos años, México ha demostrado que cumple con sus objetivos fiscales y que sus acciones tienden a ser previsibles, contribuyendo a una confianza premiada con flujos de inversión.

Pero “tras la decisión del presidente electo de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México basándose en una consulta popular” y ante el riesgo de que el mandatario ejercerá una “super-presidencia”, por los pocos contrapesos institucionales que deja un congreso con mayoría de su partido, “la incertidumbre será una constante”.

Sin embargo, “el mercado se encuentra aprensivo y nervioso, ante la dirección de las políticas macro y micro que dirigirá la administración del presidente electo, lo que se ha exacerbado por la cancelación mal justificada y mal suministrada de la construcción en curso del Nuevo Aeropuerto Internacional de México”.

Modesto flujo de capitales

Los estrategas de GS advierten que se sienten “cómodos” en general con la dinámica de la cuenta corriente.

Destacaron que la presencia extranjera es considerable en el mercado local, pero en el contexto de incertidumbre doméstica descrito es de esperarse que “el flujo de inversiones de cartera siga siendo modesta en el mejor de los casos”.

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