La elaboración del presupuesto de egresos para el 2018 será el proceso más complejo para las autoridades hacendarias, porque tendrán la responsabilidad de seguir apretando el cinturón al gasto público y a su vez enfrentar los comicios más costosos de la historia de México, aseveró el sector privado.

Aunque todavía no se aprueba, el Instituto Nacional Electoral (INE) definió el presupuesto que se distribuirá entre los diferentes partidos políticos para la elección presidencial del 2018, que es de 6,778 millones de pesos, el monto históricamente más elevado para financiar unas elecciones , lo que preocupa, dijo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Luis Foncerrada, director del organismo privado, expresó que si bien la reforma hacendaria propició un aumento de poco más de tres puntos porcentuales del PIB en los ingresos tributarios. No obstante, la recaudación tributaria podría estar moderando su ritmo de crecimiento, ya que por un lado el proceso de fiscalización podría estar llegando a su límite, y por otro, el menor dinamismo que se reporta en el crecimiento del consumo, se refleja en un aumento menor en la recaudación del IVA.

A lo anterior se suma que el ritmo de crecimiento de los ingresos por concepto de Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), especialmente por concepto de gasolinas y diésel se ha reducido, alertó el economista.

Hay que tener en cuenta la evolución de los ingresos públicos, sobre todo, cuando es un hecho que se mantendrá el compromiso de las autoridades de no hacer modificaciones en el tema tributario, es decir, no habrá modificaciones en las tasas impositivas ni nuevos impuestos, al menos hasta después del 2018 , abundó.

Luis Foncerrada explicó que elaborar el presupuesto de egresos cada año siempre es complejo, pero en esta ocasión la dificultad aumenta por varias razones: tendrá que considerar los efectos del periodo electoral que se llevará a cabo en la primera mitad del 2018, toda vez que estas circunstancias, de manera natural propician un aumento significativo de los recursos que se destinan a los partidos políticos para financiar sus campañas electorales.

En su análisis ejecutivo económico, el CEESP mencionó que la reducción del gasto y del déficit es la mejor opción de política económica para preservar la estabilidad macroeconómica, ya que además de reducir los niveles de deuda, contribuye también a reducir el déficit en cuenta corriente, equilibrar el tipo de cambio reduciendo las presiones sobre precios y por ende, protegiendo el poder adquisitivo de las familias.

Recomendó tener en cuenta que una condición indispensable del marco macroeconómico que sustentará la programación de los ingresos y gastos del gobierno, es que sea realista, objetivo y transparente. No hay que olvidar que el aumento del gasto más allá de lo necesario, generalmente se asocia con pronósticos macroeconómicos y previsiones de ingresos demasiado optimistas , refirió.

ral