Después de la reciente crisis económica y financiera, la presión fiscal para los corporativos se redujo como una tendencia a nivel global, poniendo mayor presión sobre los contribuyentes cautivos (personas físicas), con el fin de que los gobiernos puedan cumplir con sus necesidades de financiamiento, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Al difundir un estudio sobre Estadísticas Tributarias, menciona que, en promedio, los ingresos provenientes de los corporativos cayeron de 3.6 a 2.8% como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) durante el periodo del 2007 al 2014.

Las mayores disminuciones se presentaron en Noruega (3.7 puntos porcentuales) y España (2.6 puntos); de los 32 países, únicamente cuatro registraron aumentos en este impuesto: Eslovaquia (0.1 puntos), Estonia (0.2 puntos), Turquía (0.2 puntos) e Islandia (0.6 puntos).

En contraparte, los ingresos por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) que se le cobra a los contribuyentes (individuos) creció de 8.8 a 8.9% del PIB en la OCDE y los ingresos por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) pasaron de 6.5 a 6.8 por ciento.

Por concepto de IVA, 23 miembros del organismo presentaron incrementos del 2007 al 2014, destacando Nueva Zelanda (1.7 puntos porcentuales), Hungría (1.6 puntos), República Checa (1.4 puntos), Luxemburgo y Japón (ambos con 1.2 puntos).

En ISR, la dinámica fue la misma, con 18 países con aumentos, donde Dinamarca encabezó esta postura fiscal (de 24.5 a 27.7% de la producción nacional).

Las empresas continúan encontrando maneras de pagar menos, mientras que las personas terminan pagando la cuenta , dijo Pascal Saint-Amans, director del Centro de Política y Administración Tributaria de la OCDE.

El especialista argumentó que, de acuerdo con los datos obtenidos, hay urgencia de que a nivel global se dupliquen los esfuerzos para garantizar que las empresas paguen sus impuestos de una forma más justa.

La mayoría de todas las alzas de impuestos vistas desde la crisis han recaído en las personas a través de las cotizaciones sociales más elevadas, por el impuesto sobre el valor agregado y el sistema de renta , añadió.

La OCDE precisó que los esfuerzos para abatir dicha tendencia serán impulsados en coordinación con el G-20 a través del mecanismo de lucha contra la erosión de la base imponible y traslado de beneficios, conocido como BEPS.

Aquí se busca, precisamente, combatir la erosión de impuestos por parte de las multinacionales.

MÉXICO, CON BAJOS INGRESOS

El documento evidenció que México tiene la proporción más baja de ingresos tributarios a PIB, los cuales se ubicaron en 19.5% en el 2014. Le sigue Chile, con 19.8%; Corea, 24.6%, y Estados Unidos, con 26 por ciento. El promedio de la OCDE fue de 32.7 por ciento.

En la base de datos del organismo financiero no está detallada la información desagregada para México en materia de impuestos a corporativos e ISR a individuos.

Únicamente se muestra un rubro total, que abarca el Impuesto Sobre la Renta, las utilidades y las ganancias de capital.

No obstante, este indicador en el país pasó de 4.9 a 5.8% de la producción nacional, pero especialistas argumentaron que México pudo no haber entregado los datos necesarios a la OCDE a tiempo.

Así, la economía mexicana siguió la tendencia global de una disminución de impuestos a empresas y mayor carga contributiva a las personas físicas; muestra de ello es que la recaudación proveniente del IVA se ubicó en 3.9% del PIB durante el año pasado, nivel superior al observado en el 2007, de 3.6 por ciento.

Herbert Bettinger, socio director de la firma Bettinger Asesores, explicó que la tendencia que evidencia el estudio de la OCDE es un reflejo de lo que está sucediendo en el esquema fiscal mexicano: Los ingresos fiscales (deducciones) en las empresas son limitados porque no cuentan con suficiente capital para invertir .

Explicó que a partir del 2014, cuando entró en vigor la reforma fiscal, se eliminaron estímulos a la inversión de las empresas y se limitaron ciertas deducciones que llevaban a cabo las empresas, como lo son las de previsión social.

Con la reforma, el gobierno le quitó a los corporativos la deducción inmediata, le impuso un impuesto al dividendo y limitó la deducción de previsión social; hay una contracción económica que les impide cooperar con el erario público , agregó Bettinger.

En el caso de las personas físicas, explicó, son las que cooperan con más ingresos porque pagan una tasa más elevada de impuesto y se les limitaron sus deducciones anuales.

En consecuencia, entregan un impuesto mayor que el que les corresponde, merman su economía y elevan la recaudación .

La caída de ingresos de las empresas y los fuertes ajustes fiscales a las personas físicas trae como consecuencia que los contribuyentes (individuos) paguen más impuestos que los mismos corporativos , puntualizó.

Acotó que los países más adelantados en política fiscal desde hace varios años gravan el consumo, aspecto que en México no se ha logrado por cuestiones políticas, y al no darse, el efecto es claramente señalado por la OCDE en su estudio.