Varios participantes del Comité Federal del Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por su sigla en inglés) están preocupados por el impacto que tendrá en las empresas norteamericanas y en la economía la imposición de aranceles a la importación de aluminio y acero.

De acuerdo con lo descrito en las minutas correspondientes a la reunión de marzo, donde subieron por unanimidad la tasa de fondos federales, advirtieron que esta imposición de aranceles a la importación “es un riesgo a la baja asociado a la incertidumbre sobre las políticas comerciales” de su país.

Incluso “algunos de ellos” argumentaron que “contactos en el sector agrícola —de Estados Unidos— reconocieron sentirse particularmente vulnerables a represalias” de otros países.

Según las relatorías de lo que fue la segunda reunión monetaria del año, esgrimieron que podrían presentarse “posibles ramificaciones” de esta decisión del gobierno estadounidense en los contratos de negocios, lo que sin duda impactaría en la dinámica de crecimiento de la primera economía.

DUDAN SOBRE GRADUALIDAD

Un par de participantes señaló que habría ventajas de posponer un incremento adicional de tasas en el siguiente encuentro programado para mayo. Esos mismos participantes sugirieron esperar datos más contundentes sobre la tasa de inflación, de manera que se pudiera establecer una tendencia más clara sobre la aproximación a la meta de 2 por ciento.

Algunos participantes dijeron que una gradualidad en el incremento de tasas favorecería el fortalecimiento de las condiciones del mercado y el retorno de la inflación a 2%de forma sostenida, garantizando que no se tenga que aplicar una reversa abrupta en la política monetaria vía tasas.

TONO HAWKISH SE FORTALECE

Otros miembros más del FOMC observaron que, en un cierto punto, tendrán que cambiar el tono y lenguaje en sus comunicados del neutral que según ellos mantienen, a uno de “factor de contención” para la actividad económica.

Esta señal es leída por analistas como Joseph LaVorgna, del Deutsche Bank, como un sesgo un tanto hawkish; es decir, con inclinación a subir tasas, lo que es “una nueva señal posdebilidad”.

De acuerdo con Kathy Bostjancic, economista macro en Oxford Economics, las minutas evidencian que los miembros del Comité están siendo mucho más optimistas sobre el panorama económico y se sienten confiados de que la inflación llegará a 2% en los próximos meses, lo que favorece el cambio gradual del tono de sus discursos de neutral a uno de “más contención” sobre la economía.

ECONOMÍA ROBUSTA

Todos los participantes del Comité coincidieron en que el panorama de la economía estadounidense se ha fortalecido y esperan una mayor expansión en los próximos 12 meses.

Esta previsión refleja parcialmente el efecto aritmético de la baja comparación del año pasado en el tema de inflación.

Además, consignaron que la inflación por sí sola no justifica un cambio en la tasa de fondos federales.

En la citada reunión monetaria a la que corresponden las minutas, se incrementó el nivel de la tasa de fondos federales en 25 puntos base, para dejarla en un rango que va de 1.50% a 1.75 por ciento.

Las minutas divulgadas retratan lo que fue la primera reunión en la que participó Jerome Powell como presidente de la Reserva Federal (Fed), donde se definió y realizó el sexto movimiento al alza en la tasa de fondos, desde que en diciembre del 2015, Janet Yellen comenzó a normalizar la política monetaria.

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