Los precios al consumidor en Estados Unidos repuntaron menos de lo previsto en abril debido a que los crecientes costos de la gasolina y del alquiler de vivienda fueron compensados por una moderación de los costos de la salud, lo que apunta a un incremento estable de la inflación.

El Departamento del Trabajo dijo el jueves que su índice de precios al consumidor subió un 0.2% tras bajar 0.1% en marzo.

En los 12 meses hasta abril, el IPC avanzó un 2.5%, el mayor incremento desde febrero de 2017, tras subir un 2.4% en marzo.

Economistas consultados en un sondeo de Reuters proyectaban que el IPC subiera un 0.3% en abril.