La reforma de Wall Street fortalece las responsabilidades y alcances de autoridades y supervisores financieros de Estados Unidos. Pero queda en duda si éstos serán capaces de detectar los riesgos financieros y actuar a tiempo para evitar un daño sistémico, opinan investigadores del Council on Foreign Relations (CFR) y el Heritage Foundation.

No tengo la certeza de que los reguladores sean capaces de identificar con éxito el deterioro de las operaciones financieras y mucho menos que estén dispuestos a ejercer la autoridad para obligar a los operadores a retirarse en el momento adecuado", opina Sebastián Mallaby, director del Centro de estudios Geoeconómicos en el CFR.

En su comentario, difundido por el CFR, el experto abunda sobre la facultad del sector público para intervenir a una institución demasiado grande para quebrar , si su fracaso inminente supone un riesgo para el sistema.

Entiendo que actuarán como una corte de quiebras, que determinará si el gobierno debe anular el poder de los accionistas y ejecutivos de manera que pueda cerrarse el negocio ordenadamente. Pero no me parece que sea un mecanismo suficientemente eficiente para ser implementado en plena crisis , opina.

Demasiado grandes

De acuerdo con el comentario publicado en un blog del Heritage Foundation, el investigador del instituto, Conn Carroll, observa que este proyecto de ley, amplía el poder de Washington a expensas de la libertad económica .

Se ampliaron las competencias de los reguladores existentes, crearon y potenciaron nuevos y están reviviendo la era de las prohibiciones bancarias posteriores a la Gran Depresión , comenta.

Dice que los grandes ausentes de la reforma son las administradoras hipotecarias públicas, Fannie y Freddie Mac; y tampoco se han diluido los incentivos perversos a la excesiva toma de riesgos .

Sergio Negrete, investigador del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, confió que los cambios regulatorios reducirán los incentivos a jugar con dinero ajeno .