La degradación el martes de la nota de deuda soberana portuguesa por la agencia de calificación financiera Standard et Poor's es un golpe duro para el gobierno, que intenta desmarcarse de la crisis griega y mostrarse decidido a sanear las cuentas públicas.

"Todas las medidas tendentes a demostrar la voluntad del gobierno de consolidar las finanzas públicas estarán destinadas a tranquilizar a los inversores" y evitar que se repita lo observado en Grecia, declaró el economista del banco BNP Paribas Philippe Sabuco.

Este miércoles, el primer ministro José Socrates, cuyo gobierno socialista es minoritario en el Parlamento, y Pedro Passos Coelho, presidente del Partido Socialdemócrata (PSD, centro-derecha), el principal de la oposición , anunciaron su intención de "trabajar juntos" para responder a "un ataque especulativo sin fundamento contra el euro y contra la deuda soberana portuguesa".

Ambos hombres mantuvieron la reunión de urgencia después de que Standard and Poor's bajó el martes la calificación de la deuda portuguesa a largo plazo de de "A+" a "A-".

Al cabo de su encuentro, Socrates y Passos Coelho prometieron mantener un "diálogo regular" para que "todos los agentes internacionales sepan que el país tiene la intención de respetar sus objetivos" de ajuste presupuestario.

Sócrates anunció también que anticipará a este año las restricciones a la atribución de subsidios de desempleo y otras prestaciones sociales, previstas a partir de 2011 en su plan de ajuste fiscal.

Passos Coelho, que hasta ahora decía no sentirse "vinculado" a las medidas inscritas en el programa de ajuste fiscal, se dijo "disponible" para permitir que esas restricciones puedan entrar en vigor "más rápidamente".

El plan de ajuste fiscal, aprobado por Bruselas, y que prevé congelar los sueldos de los funcionarios, quiere reducir el déficit público del 9.4% del PIB en el 2009 a 8.3% este año, para acabar fijándolo por debajo del 3% en el 2013.

Asimismo está previsto un vasto plan de privatizaciones, para rebajar la deuda pública del país, que se espera alcance el 85.9% del PIB este año.

La Bolsa de Lisboa vivió este miércoles una sesión muy variable, y acabó cediendo 1.89 por ciento. El martes cerró con una fuerte pérdida de 5.36 por ciento.

RDS