Portugal negoció un rescate financiero internacional de 115,000 millones de dólares (78,000 millones de euros) que será ejecutado en tres años, informaron el martes las autoridades.

Un funcionario, en declaraciones anónimas por el protocolo institucional, dijo a The Associated Press que la suma incluye un monto de ayuda para los bancos portugueses con problemas de liquidez. El funcionario declinó suministrar detalles.

El primer ministro interino de Portugal, José Sócrates, anunció el paquete del rescate que regirá hasta el 2013 con la intención de sacar al país de una crisis financiera. Portugal, una de las naciones más pobres en Europa Occidental, había advertido que se quedaría sin dinero en junio.

Portugal es el tercer país entre los 17 de la eurozona después de Grecia e Irlanda que negocia y acepta un rescate debido a deudas paralizantes después de que sus planes económicos y financieros fracasaron.

Sócrates, quien renunció el mes pasado pero sigue gobernando mientras el país se alista para las elecciones del 5 de junio, afirmó que Portugal consiguió un acuerdo favorable luego de más de dos semanas de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, que es el organismo director de la Unión Europea.

"El gobierno logró un buen acuerdo, que salvaguarda a Portugal", insistió Sócrates en un mensaje al país por televisión, sin aceptar preguntas.

Con la asistencia, Portugal podría pagarle a sus acreedores nacionales y extranjeros, pero Sócrates reveló pocos detalles del convenio.

El acuerdo tiene que ser avalado por todos los gobiernos europeos. Los recientes comicios en Finlandia suscitan dudas sobre si es posible un convenio con ese grado de unanimidad, debido a que algunos finlandeses rechazan entregar su dinero a países que carecen de rigor fiscal.

El primer ministro electo de Finlandia aplazó el martes la formación de gobierno, lo cual generó más incertidumbre.

Un prominente funcionario europeo, que habló a condición del anonimato porque no estaba autorizado para abordar el acuerdo, dijo que un grupo de negociadores extranjeros conversaría con partidos opositores antes de revelar los términos del rescate.

Portugal tuvo el año pasado un déficit presupuestario la diferencia entre ingresos y egresos que aumentó a 9,1% del producto nacional, muy por encima del tope de 3% en la eurozona. Por tanto, es posible que el país aplique medidas drásticas para reducir la deuda.

Sócrates aportó detalles escasos del acuerdo, pero dijo que seguirán intactas las medidas de austeridad de este año en el país.

Aseguró que no habría despidos de burócratas, ni cambios en los derechos constitucionales al trabajo y la asistencia social, y tampoco reducción en el salario mínimo, medidas rechazadas enérgicamente por los sindicatos.

Portugal debe hacer en junio pagos a la deuda por unos 7.000 millones de euros.

Los ministros europeos de finanzas se fijaron de plazo el 16 de mayo para aprobar el acuerdo, y piden que los principales partidos políticos de Portugal acepten los términos.

Al igual que en Grecia e Irlanda, el rescate de Portugal estará condicionado, incluyendo intereses fijos en el pago de la deuda.

Entre las medidas de austeridad figuran nuevas cargas fiscales, reducción de salarios y pensiones de los funcionarios públicos y el endurecimiento de las condiciones para recibir asistencia pública, como forma de reducir los gastos del estado y la deuda soberana.

Empero, un tema de importancia crítica es el pliego de condiciones para que el gobierno pueda reducir el gasto público sin dañar la economía.

Portugal intenta evitar la suerte de Grecia, donde el gobierno está en apuros para reducir la deuda y muchos inversionistas creen que se declarará en mora porque las medidas de austeridad están sofocando el crecimiento.

En la última década, el índice anual de crecimiento de la economía portuguesa osciló en torno al 0,7%, la causa mayor de sus problemas financieros. Esa falta de fondos hizo que se endeudara más allá de sus posibilidades.

Además de aliviar la carga que representa la deuda soberana, el principal desafío del plan de rescate es fomentar un crecimiento que restaure las finanzas públicas, según el analista Tullia Bucco, de la firma Unicredit Research.

No será una tarea fácil para Portugal, que seguramente seguirá inmerso en la recesión hasta fines de 2012.

"Creo que (el acuerdo de rescate) debería equilibrar los intereses del sector público y el privado y las medidas estructurales necesarias para fomentar el potencial económico", dijo Bucco.

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