La política económica del gobierno populista en Roma corre el riesgo de debilitar aún más a Italia y sufrir una nueva crisis de confianza de los mercados, con graves consecuencias para los más pobres, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Una eventual pérdida de confianza de los mercados podría obligar a Italia a un ajuste presupuestario, que llevaría a una economía ya debilitada a una recesión aún más dura e impondría costos desproporcionados a los más vulnerables”, indicó el FMI en su informe anual sobre Italia publicado este miércoles.

La economía italiana, afectada por la desaceleración europea y las tensiones comerciales a nivel mundial, entró en recesión tras caer su Producto Interno Bruto (PIB) 0.2% en el cuarto trimestre del 2018, un dato que aumenta la presión sobre el gobierno de coalición entre la ultraderecha y los antisistema.

En el cuarto trimestre del año, el PIB cayó 0.2%, tras haberlo hecho ya 0.1% en el tercer trimestre, indicó el Instituto Nacional de Estadísticas (Istat).

Una recesión técnica se define por dos trimestres consecutivos de caída del PIB. Italia ya vivió una dura recesión en el 2012 y el 2013, y desde el 2014 crecía pero a un ritmo muy lento.

En el conjunto del 2018, el crecimiento fue de 0.8 por ciento. Antes de la caída del PIB en el tercer trimestre del año pasado, la economía italiana llevaba 14 trimestres consecutivos con pequeñas alzas.