El bajo crecimiento que caracteriza a la economía mexicana podría estar vinculado a las políticas institucionales que por años han inhibido la productividad, consigna un análisis de Santiago Levy, vicepresidente de Sectores y Conocimiento en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“El sistema impositivo, de seguridad social y de protección laboral de México es el principal obstáculo para un crecimiento más rápido”, indicó en su libro Esfuerzos mal recompensados: la elusiva búsqueda de la prosperidad en México.

Propone buscar alternativas a partir de temas como el alcance de la seguridad social, incluido el seguro de desempleo; el rol apropiado de instituciones clave como el IMSS y el Infonavit; los objetivos de programas para proporcionar apoyo especial a pequeñas empresas y las exenciones de los impuestos al consumo, así como el balance entre impuestos al trabajo, al consumo, y otras fuentes de ingreso tributario.

Ahí mismo, detalla que la tasa de inversión de México está debajo de los niveles medios de América Latina y su incremento elevaría también la tasa de crecimiento de la economía.

Sin embargo, explica que su impacto en la productividad es menos seguro.

“El supuesto habitual es que más inversiones aumentarán la productividad, dado que nuevos bienes de capital incorporan tecnologías más recientes, cuando la mala asignación no es sustancial y (así es) la dinámica empresarial”, expuso.

¿Esfuerzos sin recompensa?

En este libro explica que ningún país de América Latina ha hecho mayores esfuerzos por integrarse a la economía mundial, como México.

“México ha gestionado su economía prudentemente y ha invertido mucho en educación, pero es una de las economías de menor crecimiento de la región”, afirmó.

La principal razón del estancamiento de la productividad y del bajo crecimiento económico de México tiene que ver con la persistente mala asignación de recursos.

Cuando hay mala asignación, las empresas improductivas sobreviven y las productivas terminan por dejar de crecer, se estancan o se mueren.

Es decir, los trabajadores no se emplean en ocupaciones congruentes con sus habilidades, como es el caso paradigmático del ingeniero que es chofer de taxi.

Entre las propuestas del estratega para políticas públicas, se encuentran el remplazo de la multitud de programas sociales y de transferencias con un único programa de seguridad social para todos, remplazar las regulaciones sobre indemnizaciones por despido por un adecuado seguro de desempleo, eliminar las exenciones al Impuesto al Valor Agregado, reducir los impuestos a la nómina y fortalecer la autonomía de las instituciones judiciales encargadas de hacer valer los contratos.

En el documento, refiere que se deben refocalizar las prioridades, reformando las principales políticas e instituciones que están detrás de la mala asignación.

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