El desempeño de la economía mundial y su recuperación a tres velocidades han motivado la desalineación de las políticas monetarias globales. Y la del Banco de México no será la excepción, coinciden analistas internacionales.

Expertos de BBVA Research, Barclays y JPMorgan concuerdan en que no habrá cambios en la política de tasas del banco central mexicano, al menos hasta mediados del año entrante.

El suave arranque de la actividad económica este año 2014 y la previsión de que se mantendrá en una dinámica de bajo desempeño son elementos que hacen prever a Barclays y a BBVA Research, que el banco central continuará apuntalando a la economía desde su trinchera, con las tasas históricamente bajas.

(En BBVA) no esperamos un cambio en la tasa monetaria del Banco de México considerando que será transitoria la presión de los impuestos a la alza en la inflación (…). Este efecto permitirá al banco central apoyar a la economía , prevé Arnoldo López Marmolejo, economista principal de BBVA Research.

Aparte, el economista en jefe para México de Barclays, Marco Oviedo, descarta por completo el alza en las tasas de interés si los datos económicos siguen demostrando deterioro.

El Banco de México podría incluso sonar más dispuesto a bajar la tasa. No sé si la bajarán en algún momento, pero sí podría cambiar la narrativa , refiere.

En este momento, la tasa del Banco de México se encuentra en 3.5%, el nivel más bajo en el que se han colocado las tasas en el país, tras ajustes a la baja de 100 puntos base dirigidos por el banco central el año pasado.

UNOS QUITAN, OTROS PONEN

En el mapa global, la Reserva Federal de Estados Unidos está retirando ya sus estímulos; en el Banco Central Europeo (BCE) están analizando las medidas adicionales para activar su economía, mientras el Banco de Japón alinea sus movimientos para frenar la deflación que le aqueja.

A diferencia de otros momentos globales, cuando los bancos centrales de economías emergentes alinearon sus políticas para poner un cerco a la inflación de alimentos del 2007 o cuando los grandes bancos centrales de economías maduras enfilaron sus herramientas a apuntalar la confianza financiera y la actividad económica, entre el 2008 y el 2010, hoy cada autoridad se mueve en función de sus propias necesidades.

Así se puede ver en el Observador de los Bancos Centrales que semanalmente difunde JPMorgan, donde la tasa más alta es la que gestiona la Junta de Gobierno del Banco Do Brasil, que según la firma pasará de 10.50 puntos a 11 enteros en marzo próximo, para continuar en ascenso hasta cerrar el año en 11.25 por ciento.

La lectura de los analistas de JPMorgan del origen de estos movimientos es la coincidencia de tres fenómenos: una creciente inflación, mayor déficit de la cuenta corriente y una progresiva caída de su divisa acentuada por la salida de capitales.

LOS QUE SUBEN

El mercado está descontando que el Banco de Inglaterra será el primero de los bancos centrales de economías avanzadas en subir las tasas, aventajando a la Fed, que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) hará lo propio hasta el año 2016, el BCE y el Banco de Japón.

La desocupación ha bajado más rápido de lo previsto por el propio banco, lo que motivó una flexibilización del compromiso asumido en agosto del año pasado, y en la más reciente minuta, el banquero central Mark Carney anticipó que el alza del precio del dinero no se elevará automáticamente, aunque la desocupación baje más allá de 7 por ciento.

Aunque los bancos de economías emergentes como Turquía, Sudáfrica, Brasil e India están moviéndose a la alza en sus tasas, el origen es muy distinto. Y es que los cuatro están tratando de atraer capitales en la volatilidad o de retener los que llegaron en los últimos cinco años.

Los bancos centrales han guiado sus movimientos en función de las características de cada economía, de sus riesgos y fortalezas.