China busca emplear mejor sus diversas herramientas económicas para impulsar la actividad productiva, dijo el jueves el primer ministro Li Keqiang, en momentos de una desaceleración del crecimiento, a sus menores niveles de las últimas tres décadas, mientras la primera fase de un acuerdo comercial con Estados Unidos sigue pareciendo esquiva.

La política monetaria necesita poner más énfasis en el desarrollo de la economía real, dijo Li a periodistas tras una mesa redonda con los jefes del Banco Mundial y del FMI. Añadió que China hará “esfuerzos a través de todos los canales” para bajar las tasas de interés reales.

“La tasa de interés preferencial de China a un año es un poco superior a 4%, por lo que todavía tenemos espacio para abordar un relajamiento de la política monetaria", dijo el jueves el exgobernador del banco central Zhou Xiaochuan, en un evento separado en Pekín.

El pasado lunes, el banco central recortó la tasa de corto plazo por primera vez en cuatro años, lo que fue interpretado como el comienzo de un ciclo de relajamiento.

La tasa preferente para préstamos (LPR, por su sigla en inglés), utilizada de referencia para los créditos en China, fue recortada de nuevo el miércoles para reducir los costos de financiamiento de las empresas y apoyar a una economía dañada por la ralentización de la demanda y los aranceles de Estados Unidos.

Es el tercer recorte de la LPR desde que se convirtió en la referencia oficial para los créditos en agosto y las rebajas de esta semana sugiere que el banco central chino está dispuesto a seguir adelante con la disminución en los costos de financiamiento, a pesar de las presiones sobre la inflación.

Las autoridades están presionando a los bancos para que sigan apoyando a las pequeñas y medianas empresas con problemas de liquidez.

La economía china ha mantenido una evolución estable este año, y el gobierno confía en que alcanzará los principales objetivos sociales y económicos para el 2019, dijo Li, que señaló que Pekín continuará con una postura fiscal proactiva y una política monetaria prudente.

El crecimiento de la segunda economía más grande del mundo se ralentizó más de lo esperado, hasta situarse en 6% anual en el tercer trimestre, el ritmo más débil en casi 30 años.