Si bien tras los discursos iniciales del virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador y de quienes integrarán su gabinete se ha despejado incertidumbre en la política comercial, sobre todo con Estados Unidos así como en materia de política energética, es en la política fiscal donde hoy reside el enigma principal, refiere una nota del área de Estudios Económicos de Citibanamex.

En el documento titulado “El enigma de diciembre”, la institución destaca que para lograr un aumento significativo en el gasto social y de infraestructura, sin nuevos impuestos ni deuda, se necesita una importante reestructuración del gasto público, bandera, hasta ahora, de lo que será el nuevo gobierno.

El banco señala que, si bien ésta es una buena idea, lo que preocupa es la magnitud involucrada, pues en una primera evaluación, identifica ahorros que alcanzan como máximo 2.2% del gasto total, por lo que se requeriría un despliegue muy gradual de programas emblemáticos como el de apoyo a los jóvenes.

“Si no se pueden aumentar los ingresos o pedir más préstamos, la única forma en que se puede lograr el gasto en esos programas es redirigiendo los recursos. Esto es particularmente atractivo si esos recursos actualmente se pierden debido a la corrupción, las prácticas de búsqueda de rentas o el gasto superfluo; realmente no hay excusa para no apoyar esa idea. Lo que nos preocupa es la magnitud de las cifras involucradas”, puntualiza.

Citibanamex opta, por lo tanto, por proyectar un superávit primario muy modesto el próximo año, su principal preocupación radica en los esfuerzos por racionalizar la nómina del sector público. “Un enfoque de arriba hacia abajo podría convertir un proceso disyuntivo muy necesario en una exageración, lo que provocaría una desaceleración innecesaria en la actividad del gobierno”.

En este sentido, refiere que sobra decir que todavía hay muchos aspectos que deben definirse más a fondo en cada uno de los elementos.

En cuanto a las señales iniciales sobre la política comercial, Citibanamex enfatiza que son las más prometedoras, ya que el apoyo a las renegociaciones del TLCAN muestra una continuidad institucional, mientras que en energía, la validación de los contratos de exploración y producción existentes también podría eliminar otra fuente de incertidumbre.