La economía japonesa se desaceleró en el último trimestre del pasado año, lo que hace temer que el alza de impuestos prevista en abril pueda hacer descarrilar el proyecto de Shinzo Abe, primer ministro, para devolver al país a la senda del crecimiento.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la tercera economía mundial creció 1.6% en el 2013 - su mejor resultado en tres años - pero los datos del cuarto trimestre suponen un desafío para Abe y su política económica, el Abenomics .

Desde la victoria de los conservadores en las elecciones de finales del 2012, con la promesa de devolver a Japón su estatus de potencia económica, el yen perdió cerca de un cuarto del valor con el dólar, dando un espaldarazo a las exportaciones.

La Bolsa de Tokio subió 57% en el 2013, su mejor resultado en más de cuatro décadas.

Pero los críticos temen que la subida prevista del IVA en abril, que pasará de 5 a 8% -considerada crucial para reducir la abultada deuda del país- va a socavar la incipiente recuperación de una economía lastrada por años de deflación.

Abe instó a las empresas que suban los salarios para que los consumidores puedan hacer frente al aumento de precios, aunque muchos empresarios se quejan de que todavía no ven los beneficios de la política económica del gobierno conservador.

Tokio lanzó un paquete de estímulo de 50,000 millones de dólares para contrarrestar los posibles efectos de la primera subida del IVA desde finales de la década del 90, una medida que precedió años de modesto crecimiento.

Abe anunció que espera que las negociaciones laborales de esta primavera aboquen en una subida generalizada de los salarios, pese a que hasta ahora no hay señales de que así será. Esperamos que suban los salarios más que el año pasado , dijo Abe al parlamento.

El ministro de economía, Akira Amari, dijo que la demanda interna sigue en buena forma .

La tendencia económica está en alza, liderada por la demanda del sector privado , dijo el ministro de Economía a la prensa.

Pese al tono optimista del gobierno japonés, los datos sobre crecimiento anual superó modestamente los del 2012, antes de la llegada de Abe al poder.

UN CONSUMO AÚN CON PRECAUCIÓN

El consumo de particulares y empresas no logró despegar en la última mitad del año, poniendo en evidencia las reservas que todavía existen.

Es posible que la demanda se acelere antes de que suba el IVA (en el primer trimestre), pero caerá en el segundo , vaticina Capital Economics.

Japón lideró el crecimiento del G7 en la primera mitad del año, pero en el último trimestre el PIB creció solo 0.3%, muy inferior a 0.7% que esperaban los economistas, según el diario económico Nikkei.

La desaceleración se debió en buena parte al mediocre resultado de las exportaciones, dijo Yoshiki Shinke, economista jefe del Dai-ichi Life Research Institute. Y el aumento de las importaciones de energía, tras el accidente de Fukushima, lastró el déficit comercial.

La fortaleza de las economías mundiales, en particular Estados Unidos, serán un factor clave para la economía japonesa este año, dijo Shinke.

Los resultados industriales de diciembre, publicados, fueron revisados a la baja a 0.9% con respecto al mes anterior, frente a 1.1% previsto inicialmente.

El aumento del IVA se presenta como la mayor amenaza para los esfuerzos de Abe y suscitó el temor de que el Banco de Japón (BoJ) pueda verse forzado a inyectar más dinero a la economía para atajar la desaceleración.

El programa lanzado por el BoJ, que este lunes inició una reunión de dos días, es la piedra angular de la política de Abe, que alterna gran gasto y una política monetaria acomodaticia.

También aboga por más reformas, incluidos acuerdos de libre comercio, más flexibilidad en el mercado laboral y una mayor integración de la mujer al mercado de trabajo.

La economía japonesa creció 1.4% en el 2012 y se contrajo 0.5% en el 2011, el año del terremoto y tsunami que originó la crisis nuclear.