Un país con pocas oportunidades de inversión puede generar un superávit malo en la cuenta corriente, si los locales deciden utilizar sus ahorros para invertir en mejores oportunidades en el extranjero. Ese es el caso claro de México, país que registra un superávit en la cuenta corriente – ajustada estacionalmente – en tres de los últimos cuatro trimestres, de acuerdo con Bank of America Securities.

Al interior de un análisis dirigido por el economista para México y Canadá en el banco de inversión, Carlos Capistrán, destaca que “la inversión en México se ha reducido drásticamente desde la cancelación del aeropuerto de la Ciudad de México en octubre de 2018”.

Un evento al que siguieron “una serie de políticas económicas que no han incentivado la inversión, como cambiar las reglas del juego en el sector energético o reducir la capacidad del sector público al recortar el presupuesto y los salarios públicos.

Estos dichos evidencian los datos reportados por el Banco de México (Banxico) desde el segundo trimestre de 2019, cuando la cuenta corriente pasó de un superávit de 4,389 millones de dólares, que son 1.38% del PIB, entre abril y junio del año pasado, al déficit de 0.4% del Producto entre enero y marzo de este año, lo que queda como el mejor registro para las cuentas externas en al menos 23 años.

En el análisis de BofA Securities, titulado Superávit de cuenta corriente de México, no es una razón para aplaudir, precisan que el superávit en cuenta corriente en México no es resultado de mayores ahorros que financian una mayor inversión nacional y extranjera, lo que “sería la razón correcta para tener un superávit en Cuenta Corriente”.

En cambio, tal como está el contexto doméstico, “son resultado de menos oportunidades de inversión de la reducción del consumo, en particular de la austeridad del gobierno, lo que es la razón equivocada para tener un excedente de Cuenta Corriente”.

Salen capitales locales

Consistente con la lectura del analista de BofA Securities, los inversionistas mexicanos continuaron apostando su capital en el extranjero durante los tres primeros meses de 2020, y ampliaron el éxodo que se profundizó desde octubre de 2018, el mes de la cancelación del Aeropuerto Internacional de Texcoco.

En el primer trimestre de 2020, los mexicanos transfirieron 4,726 millones de dólares al exterior.

Una desinversión que se ha venido ampliando trimestre tras trimestre desde ese momento, (enero-marzo 2019) cuando ascendió a 4,516 millones de dólares y que sólo se moderó en el último cuarto del año pasado, pero retomó fuerza para el registro más reciente de este 2020.

De acuerdo con los analistas dirigidos por Capistrán, este comportamiento persistirá ante el contexto actual.

Fundamentos erosionados

En el análisis de BofA anticipan presión para el tipo de cambio en los próximos trimestres ante “la erosión de los fundamentos económicos e institucionales que continúan en deterioro”. Esto seguirá impulsando las salidas de capital y el sesgo bajista que mantendrá el peso mexicano.

Según sus estimaciones, las tenencias extranjeras de bonos locales mexicanos ahora están en 51% del total frente al 59% que prevalecía en febrero.

Además con un crecimiento más débil y una mayor incertidumbre política, “deberíamos esperar que la IED caiga en los próximos trimestres”.

La información oficial de Banco de México muestra que en el primer trimestre del año, ingresaron al país 9,061 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, de los que 2,272 millones corresponden a nuevas inversiones, lo que es la menor entrada trimestral desde el mismo lapso del año pasado.

Este flujo de IED en el trimestre también incorpora la entrada de 7,865 millones de dólares registrados como reinversiones en el periodo.

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kg