La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ya concretó la tan esperada alza de tasas, poniendo fin a la era del dinero fácil. Ahora nace otra, la cual comienza con un precio de los commodities en el suelo y con una China desacelerada, mala combinación para los emergentes, aunque aún hay monedas a las que les va bien.

Para Bank of America, a la divisa que le irá mejor con este nuevo escenario será la libra turca.

Turquía se está beneficiando de un déficit de cuenta corriente debido a que la baja en el precio del petróleo reduce los costos para un país que importa gran cantidad de la materia prima.

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La libra fue una de las monedas más depreciadas a principios de año y fue la divisa emergente que dio el mayor salto positivo días antes de que la Fed anunciara la subida de tipos, ya que la baja en el petróleo puede compensar el mayor costo de endeudamiento y el ritmo de nuevas alzas.

Turquía además es relativamente inmune a China: la segunda economía más grande del mundo no es un destino de las exportaciones de los turcos. De hecho, cada punto porcentual de reducción en el crecimiento económico de China baja el de Turquía en 0.1%, de acuerdo con Bank of America.

Otro de las monedas que más ha subido tras el anuncio del organismo dirigido por Janet Yellen ha sido el peso chileno. Tras los pronósticos que apuntaban que la moneda nacional podría subir aún más, reinó la teoría de que la medida ya estaba internalizada en el precio.

A lo anterior se suma el alza de tasas por parte del Banco Central y una leve recuperación en el precio del cobre.

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La mesa está servida para que el tipo de cambio retroceda por debajo de los 700 pesos en el corto plazo , dijo EuroAmerica. Y justamente eso pasó. El viernes de la semana pasada el dólar cayó a 699 pesos (9.6 pesos menos que el jueves pasado), por lo que se transforma en la segunda moneda emergente que más subió en estos días, pero de todas formas no alcanza para salir del top ten de monedas de países emergentes que más se ha depreciado en el año.

Para Bci el escenario externo sigue siendo desfavorable, con un Brasil que añade algo de mayor aversión al riesgo en monedas regionales y precios de materias primas que permanecen presionados a la baja. De esta manera, no esperamos apreciación permanente para el peso chileno y mantenemos nuestra visión de un tipo de cambio que se mantiene en torno a los niveles de 700 pesos en el mediano plazo , señaló.

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