En el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto, las finanzas públicas del país registraron un déficit presupuestario por 327,206 millones de pesos, el más alto que se haya registrado para el cierre de una administración, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Con Vicente Fox, en su último año de gobierno no se registró un déficit presupuestario, sino un superávit de 269,349 millones de pesos y con Felipe Calderón se registró un déficit de 273,813 millones de pesos.

Dicho déficit se explica porque en enero-noviembre del 2018, el gasto público creció 6.1%, con un total de 4.97 billones de pesos; mientras que los ingresos presupuestarios registraron una reducción de 1.9%, lo que significó 4.65 billones de pesos.

Expertos consideran que el déficit también se debió en gran medida al alto endeudamiento en el que incurrió el gobierno de Peña Nieto y al limitado crecimiento que se presentó durante su sexenio, pues no superó 2% promedio de los últimos 30 años.

“El endeudamiento que se empezó a tener desde fines de la época de Calderón implicó la necesidad de mayores recursos para la economía; además, ésta creció menos de lo estimado. En los dos sexenios pasados llegamos a ver crecimientos de 4% y con Peña Nieto sólo de 2%”, expuso José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico.

Mencionó que el endeudamiento generó mayor pago de intereses, lo que ocasionó que el gobierno tuviera que destinar mayores ingresos al servicio de la deuda, con lo que no aprovechó 100% los recursos adicionales que generaron por la reforma fiscal del 2014.

Jorge Sánchez Tello, director de investigación aplicada de la Fundación de Estudios Financieros refirió que el manejo de las finanzas públicas tuvo un mal manejo, ya que la deuda creció y ello no se vio reflejado en mayor inversión.

“A mi parecer, el gobierno de Peña Nieto salió reprobado porque hubo un manejo poco serio, lo que ocasionó que se aumentara el déficit. Se destinaron más recursos al gasto corriente y menos recursos a la inversión”.

Destacó que, si bien no se tiene una crisis en materia de finanzas públicas, sí se dejó al nuevo gobierno una estructura vulnerable: “Si el nuevo gobierno sigue la tendencia de endeudamiento que tuvo Calderón y Peña Nieto, seguramente antes de que concluya este sexenio sí vamos a tener una crisis”.

Retos para el nuevo gobierno

De la Cruz mencionó que ante el alto déficit que dejó la pasada administración, el nuevo equipo de la Secretaría de Hacienda deberá buscar la manera de incrementar sus ingresos o bien reducir más el gasto público.

“Van a tener que buscar la manera de que crezca la economía para que se recaude más y establecer medidas de eficiencia en la recaudación. El gran agujero que existe hoy en finanzas públicas está en la informalidad que elude y evade impuestos”.

Expuso que el siguiente gobierno no se salvará de hacer una reforma fiscal que busque mejorar la estructura fiscal, pues solamente así podrá cumplir sus metas en el mediano plazo.

Luis de la Calle, socio fundador De la Calle, Madrazo, Mancera, coincidió en que México requiere de una reforma fiscal, donde se recaude mejor y se den incentivos a los estados que mejoren sus ingresos tributarios.

“Se debe proponer una reforma ambiciosa y que esté basada en cambiar los incentivos que existen entre la federación de los estados, es decir, se requiere cambiar el Código Fiscal de la Federación”.

A su parecer, la prioridad para recaudar mejor debe de ser el impuesto al predial, pues con los recursos que se obtengan de ahí se podrá destinar mayores recursos a rubros como la seguridad pública.

Sánchez Tello concluyó que uno de los factores que pondría vulnerar a las finanzas públicas del país es la complicada situación financiera de Petróleos Mexicanos (Pemex): “se han hecho cálculos que muestran que si Pemex no tuviera una mala condición financiera, el país crecería 3.5%, en vez de 2%; de este tamaño es el boquete que Pemex le hace a las finanzas públicas del país”.