Si bien la recaudación del Impuesto Sobre la Renta por parte de las empresas en Bolsa registra niveles sin precedentes, al comparar éstos con la gran pagadora de impuestos en el país la cifra toma otra dimensión. En el 2011 Petróleos Mexicanos (Pemex) pagó 876,016 millones de pesos, cifra 5.6 veces superior a la entregada por las 100 empresas más importantes en la BMV.

Es cierto que la petrolera mexicana tiene un régimen fiscal especial; sin embargo, la extracción tan intensiva de recursos por parte del gobierno explica la situación financiera y operativa actual de la paraestatal y la posposición de una reforma fiscal que brinde más recursos para los programas de gasto en todos los ámbitos.

Lo que los yacimientos petrolíferos le restaron en ingresos a Pemex se lo compensó el mercado, ello se aprecia de mejor manera en los años de la crisis, particularmente en el 2008, cuando se conjuntaron el repunte en los precios internacionales del hidrocarburo y el menor ritmo de actividad económica en el país, en ese año la relación entre los impuestos entre Pemex y las empresas en la BMV fue de 14.7 veces.

Para el 2009, el menor ritmo de actividad económica hizo retroceder los precios internacionales del crudo, esto se reflejó en las finanzas de la paraestatal, aunque para ese año la recaudación fiscal a Pemex fue 6.5 veces superior a las de las empresas que cotizan en la Bolsa.

Contrasta en esta historia que mientras los ingresos totales de las 100 empresas en Bolsa entre el 2005 y el 2011 aumentaron 56%, los de Pemex avanzaron 25%; este ritmo de crecimiento hace más evidente la situación hacia la que se perfila la paraestatal.

En el 2005 entregó al fisco 63% de sus ingresos, en tanto que para las empresas en Bolsa el promedio para los últimos siete años es 3.6%, lo que evidencia la fuerte presión por parte del gobierno hacia la empresa petrolera.

31% de los ingresos del gobierno federal, provienen de Pemex. Esto es, la empresa petrolera sostiene las finanzas públicas del país.

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