Petróleos mexicanos (Pemex) sufrirá un nuevo recorte en la calificación, que le llevará a perder el grado de inversión si Moody’s rebaja la nota soberana de México. Pero también podría sufrir una degradación, si el apoyo financiero del gobierno hacia la petrolera resulta inferior a sus requerimientos, si se profundiza la declinación de las reservas probadas o si continúa bajando la producción del petróleo, advirtió el analista para Pemex en Moody’s, Pete Speer.

De visita en México, para participar en el Seminario Anual de Moody’s, titulado Inside Latam, advirtió que aun si el gobierno consigue inyectar a la petrolera 13,000 millones de dólares este año, para fondear sus requerimientos de inversión, le faltarán 7,000 millones más para garantizar el pago oportuno de sus obligaciones, compensar la caída de su flujo de liquidez e invertir.

El analista estimó que la producción de Pemex caerá nuevamente este año, de manera que no tendrá liquidez suficiente para cumplir con sus operaciones.

Según sus cálculos, este año Pemex enfrentará un flujo negativo por 8,100 millones de dólares al que se suman 13,700 millones que tendrá que pagar en pensiones. Al agregar que la meta para invertir en el 2019 es de 6,900 millones y que debe lograr el remplazo de sus reservas, el total de los requerimientos para este año suma 20,200 millones de dólares.

Cifras que se anticipan difíciles de solventar desde el gobierno, cuando se observa un crecimiento económico de 0.5% para este año y de 1.5% para el 2020.

En un contexto económico de  desaceleración, y recursos tributarios a la baja, la disponibilidad del sector público para apoyar a la petrolera se ve preocupante, consignó.

Los requerimientos de liquidez de la paraestatal seguirán incrementándose para el año entrante, cuando Moody’s estima que requerirán otros 16,000 millones de dólares.

Ni farmouts la salvarían

El analista para Pemex admitió que la posibilidad de incentivar Asociaciones Público Privadas bajo la figura de los farmouts representaría un punto favorable para la calificación de la petrolera.

“Depende de que se concreten efectivamente los farmouts. Entonces creo que sería favorable pero no necesariamente ayudaría a estabilizar la calificación de Pemex, porque la realidad es que los farmouts toman tiempo. Hay que conseguir la inversión, esperar a ver si funcionarán, y que maduren”.

Inversiones fluirán, pero acotadas

En otra sesión, destinada al análisis de las condiciones actuales para la inversión en México, la socia de EnergeA, Guadalupe Campuzano, estimó que pese al cambio en la posición del gobierno para la participación privada, hay buenas oportunidades en la contratación de servicios que sí abrirán para la Iniciativa Privada.

Será una participación acotada, muy diferente la que se gestó a partir de la reforma energética, comentó. Recordó que la inversión en el sector energético suele ser de alto riesgo, vinculado a la situación geológica natural. Por ello, es mucho más importante que un país que planea atraer capitales a este tipo de proyectos otorgue suficiente certidumbre, evitando mensajes contradictorios y tener voluntad de entender conceptos.

“Bajo las condiciones actuales, no podemos esperar que lleguen grandes operadoras a este tipo de contratos, porque a esos inversionistas lo que les gusta es tener un socio, compartir el riesgo y tener una recompensa. En el caso de un contrato de servicio, lo que reciben es una orden de servicio, un programa de trabajo y se obtiene un ingreso”

En la misma sesión participó la directora asociada de IMPKT Capital, Anna Raptis, quien recordó que el desarrollo de los contratos que salieron de las rondas seguirá avanzando y conforme maduren, demandarán la participación de otras empresas privadas.

Recomendó la pertinencia de garantizar que verdaderamente se ha reducido la corrupción, y que hay respeto de las reglas del juego y entendimiento de las autoridades.