Numerosos sectores públicos, en particular los transportes, se vieron afectados este jueves en Portugal por la huelga general convocada para protestar contra las medidas de austeridad del gobierno de centro-derecha, aunque la movilización parecía menor que en paros anteriores.

En Lisboa el metro paró y la actividad en los principales puertos del país se redujo. Los transportes aéreos no se vieron afectados por la huelga, aunque escuelas, hospitales, tribunales, administraciones, correos, bibliotecas, museos y la recogida de basura funcionaban parcialmente.

Varias manifestaciones estaban previstas en la tarde en la capital y otras ciudades del país.

La huelga se convirtió en un test sobre la influencia de la CGTP, la principal confederación sindical portuguesa y la única que convocó a este paro nacional.

En ausencia de indicadores precisos de la CGTP sobre la amplitud de la movilización y del gobierno, que se negó a ofrecer estimaciones, el líder del sindicato, Armenio Carlos, aseguró que la participación, inferior a la esperada, se debe a las dificultades financieras y a la intimidación en los lugares de trabajo .

Con gritos de FMI fuera , basta de sacrificios o se necesita un cambio o trabajo para los jóvenes , el cortejo sindical se dirigía en calma hacia el Parlamento portugués, donde se iba a juntar con movimientos de jóvenes indignados.

La CGTP se lanzó en solitario en esta batalla, sin el apoyo de la otra gran central sindical, la UGT, que la había apoyado en las dos huelgas generales anteriores. Los dos sindicatos están divididos con la reforma laboral que promueve el gobierno, aceptada por la UGT, pero que la CGTP rechazó al calificarla de regreso al feudalismo .

Después de Grecia e Irlanda, Portugal es el tercer país de la zona euro que ha necesitado asistencia financiera para evitar la quiebra. En mayo del pasado año la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) le concedieron créditos de 78.000 millones de euros a cambio.