Los países europeos, que no consiguen ponerse de acuerdo sobre su candidato para dirigir el FMI, votarán por mayoría calificada al sucesor de Christine Lagarde.

Los acontecimientos se precipitaron el jueves. El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, designado hace dos semanas para dirigir las discusiones para la elección del candidato antes de fines de julio, constató de inmediato “la absoluta falta de consenso respecto a un nombre”.

En este contexto, organizó una conferencia telefónica en la que participaron los 28 ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE). Cinco candidatos confirmaron su intención de seguir en carrera por la dirección del FMI, la cual la francesa Lagarde abandonó para presidir al Banco Central Europeo (BCE).

Eran cinco los candidatos en liza son: el holandés Jeroen Dijsselbloem, expresidente del Eurogrupo; el excomisario europeo finlandés Olli Rehn; la ministra de Economía española Nadia Calviño y la búlgara Kristalina Georgieva, actual número 2 del Banco Mundial y el portugués Mario Centeno, actual presidente del eurogrupo, que anunció este jueves que renunciaba a la candidatura para dirijir el FMI.

“Al encontrar un candidato para dirigir el FMI, como en otras decisiones de la UE, debemos luchar por una posición común. Quiero ayudar a encontrar ese consenso y, por ello, no participaré en esta etapa del proceso”, escribió Centeno en su perfil oficial de Twitter, en alusión a la votación de hoy.

El portugués añadió que se mantiene “disponible para trabajar hacia una solución que sea aceptable para todos”. Para evitar conversaciones interminables, Le Maire decidió iniciar el procedimiento de votación hoy.

De acuerdo con las normas europeas de una mayoría calificada, éstas requieren contar con el apoyo de 55% de los países miembro y que representan al menos 65% de la población de la UE. Por lo tanto, podrían ser necesarias varias votaciones.

El ministro francés decidió postergar la votación, para brindar tiempo a los británicos para proponer un candidato, “si así lo desean”, teniendo en cuenta el reciente cambio de gobierno, tras asumir el nuevo primer ministro Boris Johnson.

El nombre del gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, que cuenta con triple nacionalidad —británica, canadiense e irlandesa— circuló en un principio entre los candidatos.

Países emergentes, al acecho

El candidato de consenso de la UE tiene hasta el 6 de septiembre para registrarse ante la institución financiera internacional, que elegirá a su nuevo director gerente antes del 4 de octubre.

Desde su creación, en 1944, el FMI siempre ha tenido un director europeo, en tanto que un estadounidense siempre ha estado al frente del Banco Mundial. No obstante, los países emergentes reclaman desde hace tiempo una mayor representación en las instituciones internacionales.

Según fuentes consultadas por la AFP, estos países podrían apoyar la candidatura del jefe del Banco de Pagos Internacionales, el mexicano Agustín Carstens, expresidente del Comité monetario y financiero del FMI o, incluso, la de su sucesor, Lesetja Kganyago, gobernador del banco central sudafricano.

Respecto a la falta de acuerdo en la UE, una fuente cercana al asunto dijo a la AFP que, lamentablemente, “esta situación revela las divisiones entre el norte y el sur, y las dificultades de los europeos para ponerse de acuerdo y elegir un candidato sólido”.

Los dos candidatos del norte son considerados “austeritarios” por los del sur, que se oponen por el momento a Rehn y sobre todo a Dijsselbloem “quien, sin embargo, cuenta con el apoyo de Alemania”, según la fuente.

El holandés, expresidente del Eurogrupo, pagaría por sus controvertidas declaraciones de hace un par de años, cuando criticó a los países del sur por dilapidar su dinero en “alcohol” y “mujeres”.

Los candidatos mediterráneos tampoco están bien vistos por el norte.

Frente a esta oposición norte-sur, es la candidatura de Kristalina Georgieva “la que actualmente cuenta con más apoyos”, pero la búlgara está a punto de cumplir los 66 años y, por lo tanto, excedería el límite de edad impuesto por el FMI.