Durante el primer semestre del año, uno de los mayores desembolsos que hizo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue el costo financiero de la deuda, que se refiere al pago de intereses, comisiones y amortizaciones de la deuda por un total de 361,949.6 millones de pesos.

Es el monto más alto que se haya registrado desde 1990 para un periodo similar; significó un crecimiento de 4.7%, en términos reales y respecto de los primeros seis meses del 2018, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Además, dicho pago representó más recursos de lo que se destinó al gasto en capital que fue por 315,589.3 millones de pesos, el monto más bajo desde el 2008 para un periodo similar.

El gasto en capital, que se destina a la inversión en infraestructura y obra pública, tuvo una caída de 7.3%, respecto al primer semestre del año anterior. Con ello sumó cuatro años de caídas con el primer semestre.

Mientras el costo financiero de la deuda absorbió 42% del gasto no programable, que fue de 851,679.3 millones de pesos, el gasto en capital representó 16% del gasto programable, que fue por 1.9 billones de pesos.

Segundo semestre, más movimentos

Victoria Rodríguez Ceja, subsecretaria de Egresos de Hacienda, comentó que en los primeros seis meses de una nueva administración es normal que el gasto en capital avance de manera lenta y que a partir del segundo semestre se active más rápido.

Explicó que, a diferencia de los gastos de servicios y operativos que normalmente tienen una periodicidad mensual, la inversión funciona de otra manera, ya que lleva un proceso de acuerdo con las licitaciones y una vez que se adjudican se dan ciertos anticipos dependiendo del proyecto.

“El avance del ejercicio del gasto de capital va en 44.1%, creemos que va muy en línea con lo que se espera del gasto de capital en cualquier administración (...) los pagos de los proyectos se van dando conforme al avance de la obra, y esto se da, sobre todo en la segunda mitad del año”.

Detalló que la reducción de 7.3%, respecto del primer semestre del 2018, se debe principalmente a que se redujeron algunos subsidios y transferencias que se daban a través del Ramo 23 de Provisiones Salariales y Económicas. “Quitando ese efecto, estamos en línea con lo que se aprobó en el presupuesto”.

Costo financiero no presiona al gasto

Para el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, el costo financiero de la deuda no representa una presión para el gasto, incluso, no implica un riesgo si es mayor al gasto en capital.

“Al saldo de la deuda, le imputas la tasa de interés implícita entre la parte nacional y extranjera y eso te da el costo financiero de la deuda, entonces, dependiendo de cuál es el saldo de la deuda, te da el costo financiero y ése no tiene nada que ver con el gasto de capital”.

De acuerdo con los datos de Hacienda, de la deuda interna del sector público, se pagó un costo financiero por 258,070.9 millones de pesos, lo que significó 5.9% más que en el primer semestre del 2019; mientras que de la deuda extranjera, se pagaron intereses de 103,878 millones de pesos, 2% más que el año anterior.

En su momento, analistas consultados por El Economista consideraron que el alto costo financiero de la deuda se debió a que en gobiernos pasados, especialmente el de Enrique Peña Nieto, se incrementó la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), lo que ocasionó que se recortara aún más la inversión pública para destinar mayores recursos al pago de intereses.

La actual administración contempla que para el cierre de este año, la deuda se estabilice y represente 45.1% del PIB.

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