La economía mexicana registró una contracción de 0.1% real del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año, respecto de la dinámica observada entre enero y marzo, según la estimación oportuna que hace el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), con cifras ajustadas por estacionalidad.

La estimación del Inegi quedó por debajo del pronóstico promedio que traían analistas de Bloomberg de 0.3 por ciento. Si se confirma esta caída en la dinámica de la actividad económica, en la cifra final que será divulgada el 24 de agosto, se interrumpirá la tendencia positiva que traía el PIB desde el cuarto trimestre del 2017.

De acuerdo con Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, “la suave tendencia de la actividad económica refleja la debilidad reciente del sector industrial, impactado por la incertidumbre generada a partir de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de la persistente debilidad del sector petrolero/minero”.

En su comparación anual, la estimación oportuna del PIB con series ajustadas por estacionalidad arroja un crecimiento de 1.6% en el trimestre. Este dato evidencia una desaceleración respecto de 2.3% de expansión anual que registró el trimestre previo.

Andrés Abadía, economista en Pantheon Macroeconomics, explica que la desaceleración se entiende en el contexto de los choques externos y domésticos que ha vivido México en los últimos meses.

“El desempeño de la actividad económica se ha suavizado desde la tendencia relativamente buena que traía al iniciar el año, pero los datos del primer semestre muestran que la economía se encuentra en buena forma y continúa bastante resistente”, dice.

Servicios, motor encendido

En el detalle de la información del Inegi, que no contienen el desglose de los subsectores, se aprecia una clara desaceleración de la economía.

Se puede identificar que el valor de la producción total del país se vio lastrada por las caídas de las actividades primarias y secundarias, que no pudieron ser compensadas por la positiva tendencia de las actividades terciarias; es decir, las del sector servicios.

El segmento más dinámico del trimestre reportado, que incluye al comercio y actividades financieras, mostró un avance de apenas 0.3% respecto de su dinámica entre enero y marzo.

De acuerdo con el comparativo anual, esto es del segundo trimestre del 2017 al mismo periodo de este año, la estimación oportuna desestacionalizada es de un avance anual de 2.4%, que de validarse en el dato final de agosto, representaría la mitad de la expansión de 4.1% registrada entre abril y junio del año anterior.

El estratega de Pantheon Macroeconomics explica que la tendencia a la baja que mantuvo la inflación en los primeros cinco meses del año, y el mercado laboral, han favorecido a estimular el sentimiento del consumidor, lo que favorece en primera instancia al sector servicios y comercio. No obstante, admite que persiste la cautela y es lo que refleja el lento avance del segmento más dinámico en el semestre.

Agropecuario e industria caen

En el detalle de la información por componentes, se observa que el sector primario, que incorpora las actividades de agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza, protagonizó una caída trimestral de 2.1 por ciento.

Este desempeño, llevó al comparativo anual del PIB de las actividades agropecuarias a una expansión anual de 2 por ciento.

Si se confirma este desempeño anual, con la cifra final de agosto, quedará por arriba del dato arrojado en el mismo periodo del año anterior, que observó un avance de apenas 0.9 por ciento.

En tanto, la industria afectada por la incertidumbre asociada al TLCAN completó una caída anual de 0.2% en el segundo trimestre, que incorpora una contracción de 0.3% respecto del dato observado entre enero y marzo de este año.

Este desempeño valida la previsión de Alejandro Cervantes, economista senior en Banorte-Ixe, quien desde diciembre anticipó que la recesión de la industria minera continuaría al menos en el primer semestre del año.

Por su parte, en un reporte Invex Banco, esperamos un crecimiento de 2.1% para este año ante la expectativa de que persista un escenario de incertidumbre quelastre el crecimiento durante la segunda mitad del año.  Señalan que  la renovada expecativa de que la renegociación del TLCAN se resuelva positivamente y que la transición política sea ordenada podría favorecer un crecimiento ligeramente mayor al esperado.