Mejorar las oportunidades de las mujeres para que se integren al mercado laboral bien remunerado puede incrementar la riqueza mundial en 14 por ciento.

Asimismo, la mayor participación femenina en el empleo formal podría incrementar al Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina entre 26 y 34 por ciento.

Y acompañarlas en su desempeño productivo formal, con políticas públicas que garanticen el cuidado y protección de sus hijos, mientras ellas trabajan, garantizará su rápida reintegración a la vida laboral activa, y su aportación al crecimiento económico.

Éstos son sólo algunos mensajes del investigador de la Universidad de Georgetown, Augusto López Claros, coautor del libro Equality for women=Prosperity for All (Igualdad para las Mujeres=Prosperidad para todos).

De visita en México, para participar en el Women’s Forum for the Economy & Society, explicó que está comprobado que cuando una mujer trabaja y hace una aportación económica al hogar, se modifica la estructura del gasto familiar, dirigiéndose en una mayor proporción a la educación y salud.

Con más mujeres trabajando en el sector formal, y al facilitar su entrada a las áreas de toma de decisiones del sector público, se potencian estas ventajas.

“Al involucrar a la mujer en la toma decisiones, se gasta mas en educación y salud pública. Dirigen inversiones más sabias, generan un ahorro más elevado y esto tiene mayores implicaciones económicas, pues al invertir en educación se fortalece el capital humano a futuro, lo que vuelve a impulsar el crecimiento de largo plazo”.

Reduciría violencia

Actualmente, seis economías del mundo han obtenido una puntuación perfecta en reconocimiento de derechos legales por igual para mujeres y hombres. Se trata de Bélgica, Dinamarca, Francia, Letonia, Luxemburgo y Suecia.

Hace una década, ninguna economía reunía estas consideraciones, lamenta. Y sí, los países avanzados llevan una amplia delantera a los emergentes en reformas para mejorar la igualdad de oportunidades de las mujeres.

De acuerdo con el experto, las cuotas de género sí ayudan a abrir la participación femenina en los cargos directivos, gerenciales y del mas alto nivel en el sector público.

La experiencia demuestra que donde hay mayor participación de la mujer en puestos directivos y gerenciales, hay menos propensión al fraude y corrupción, lo que sí incentiva a la inversión, asegura.

De acuerdo con investigaciones del Banco Mundial, donde López Claros ha sido investigador.

En los países donde se mantienen restricciones en ley para el ingreso de la mujer a la vida laboral, se estimula la informalidad; tienen mayores niveles de desigualdad económica; son más inestables, la probabilidad de interrupciones a los procesos democráticos es mayor; se genera más violencia y conflictos sociales.

El autor comenta que México destaca en cuota de género en el Parlamento, pues tiene más de 40% de sus escaños legislativos, ocupados por mujeres. Las ventajas descritas podrían tener efectos en el corto plazo.

El libro Equality for women=Prosperity for All se puede obtener, por el momento, de manera electrónica.

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