El producto Interno Bruto (PIB) del Reino Unido creció 0.4% en el segundo trimestre del año frente a los tres meses anteriores, según informó la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, por sus siglas en inglés).

El sector servicios, vital para el país al representar 79% de la economía, y el de la construcción, contribuyeron a la expansión trimestral con una variación de 0.5 y 0.9%, respectivamente, aunque el sector industrial descendió 0.8%, añadió la fuente.

El director de cuentas públicas de la ONS, Rob Kent-Smith, dijo que la economía mejoró un poco gracias al desempeño de “las ventas minoristas y la construcción por el buen tiempo”. Otra de las causas mencionadas desde la oficina estadística son las celebraciones por el Mundial, competición en la que Inglaterra llegó a semifinales. En términos anuales, la economía creció 1.3%, 1 décima más que el dato previo.

Por su parte, el gasto de los consumidores aumentó 0.3% y las inversiones de las empresas subieron 0.5%, según la ONS.

Sin embargo, el déficit comercial se amplió en 4,700 millones de libras (5,273 millones de euros) en el segundo trimestre: “el déficit comercial del Reino Unido empeoró notablemente a medida que las exportaciones de automóviles y aviones disminuyeron marcadamente, mientras que las importaciones aumentaron”.

Desde IHS Markit consideran que “la economía del Reino Unido se recuperó de un comienzo débil del año en el segundo trimestre, pero las últimas cifras indican que el ritmo se enfriará nuevamente en el tercer trimestre”. El aumento estuvo en línea con las expectativas y duplicó la tasa de crecimiento observada en el primer trimestre del año.

Los números salen en momentos de incertidumbre sobre el Brexit, o salida británica de la Unión Europea (UE) debido a la falta de avances sobre la futura relación comercial entre el Reino Unido y el bloque europeo.

El Reino Unido y la UE aspiran a pactar el marco de la futura relación bilateral para el Consejo Europeo de octubre, si bien de momento mantienen diferencias en torno a la última propuesta británica remitida por Londres a Bruselas el pasado 12 de julio.

Ese plan, conocido como Chequers, contempla, entre otras cosas, la creación de un mercado común de bienes y productos agrícolas, lo que conllevaría a que la aduana británica recaude impuestos en nombre de los 27, algo no bien visto por algunos diputados.