La economía de Estados Unidos se desaceleró más de lo previsto en el primer trimestre del 2018, presionado por el menor gasto del consumidor de casi cinco años, pero el crecimiento parece haber recuperado impulso por un robusto mercado laboral y recortes de impuestos.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció a una tasa anual de 2.0% en enero-marzo, dijo el Departamento de Comercio en su tercera estimación del PIB del primer trimestre, en vez del ritmo de 2.2% que reportó el mes pasado.

La economía se expandió a una tasa de 2.9% en el cuarto trimestre del 2017. La revisión a la baja del crecimiento del PIB del primer trimestre reflejó un gasto del consumidor más débil y una menor acumulación de inventarios a lo estimado por el gobierno el mes pasado.

Analistas prevén que un paquete de recorte de impuestos de 1.5 billones de dólares, que entró en vigor en enero, impulse un rápido crecimiento económico en el segundo trimestre y lo encamine a alcanzar el objetivo de 3% del gobierno del presidente Donald Trump.

Economistas, sin embargo, alertan de que las estrategias de “Estados Unidos primero”, que aumentaron los temores de guerras comerciales, están ensombreciendo las perspectivas de la economía.

Estados Unidos y sus principales socios comerciales, incluidos China, Canadá, México y la Unión Europea (UE), están aplicando de manera recíproca una serie de aranceles. Analistas temen que estas tarifas pueden interrumpir las cadenas de suministro, socavar la inversión empresarial y potencialmente aniquilar el estímulo fiscal.

“El comercio es un riesgo a la baja significativo. El potencial de una guerra comercial que amenace a la expansión económica global podría llevar a un crecimiento económico más débil en Estados Unidos”, dijo Gus Faucher, economista jefe de PNC Financial Services en Pittsburgh.

Para el segundo trimestre las estimaciones de crecimiento llegan incluso a una tasa de 5.3 por ciento. Economistas esperaban que la tasa de los primeros tres meses se mantuviera sin revisión, en 2.2 por ciento.

El moderado crecimiento en el primer trimestre probablemente no sea un reflejo fiel de la salud de la economía, dado que el PIB suele ser débil a comienzos de año debido a un efecto estacional.

El dólar caía contra una cesta de monedas de referencia después de la publicación del dato. Las acciones de Wall Street operaban mayormente estables, mientras que los precios de los bonos del Tesoro cayeron.

El aumento del gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, fue de 0.9% en el primer trimestre contra el ritmo de 1% reportado anteriormente.

Fue el ritmo más lento desde el segundo trimestre del 2013 y reflejó las revisiones a la baja del gasto en salud por parte de las organizaciones sin fines de lucro y los desembolsos en los servicios financieros y de seguros.

En otro reporte, el Departamento del Trabajo señaló que los pedidos iniciales de beneficios estatales por desempleo subieron en 9,000, a una cifra desestacionalizada de 227,000, en la semana que terminó el 23 de junio, un nivel que sigue siendo coherente con un mercado de trabajo robusto.

La tasa de desempleo está en un mínimo de 18 años de 3.8%, cerca de la proyección de la Reserva Federal (Fed) de 3.6% para finales de este año.