El Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos repuntó a una tasa anualizada de 33.1%, informó el Departamento de Comercio en su estimación anticipada.  Este crecimiento fue a la tasa más alta desde que el gobierno comenzó a llevar registros en 1947.  En su medición trimestral el PIB creció 7.4 por ciento.

La economía estadounidense creció a un ritmo récord en el tercer trimestre, gracias a que el gobierno inyectó más de 3 billones de dólares de ayuda para aliviar los estragos generados por la pandemia, lo que impulsó el gasto de los consumidores; sin embargo, las heridas de la recesión provocadas por el Covid-19 podrían tardar un año o más en cicatrizar, según analistas consultados por Reuters.

La cifra publicada significa que Estados Unidos recuperó sólo dos terceras partes de la producción que se perdió a principios del año, cuando la economía se paralizó con el confinamiento que implicó el cierre de restaurantes, bares y muchos negocios minoristas.

El informe sobre el PIB , el dato económico más importante antes de la elección presidencial de la próxima semana, alivia presiones sobre el gobierno del presidente Donald Trump, que, según analistas, probablemente destacará el impresionante repunte del PIB en su campaña política.

Los ingresos personales se redujeron a 540,600 millones de dólares en el tercer trimestre, después de aumentar a un ritmo de 1.45 billones de dólares en el segundo trimestre. La disminución de los ingresos se atribuyó a la reducción de las transferencias gubernamentales relacionadas con los programas de ayuda.

Panorama sombrío

Con la desaceleración de la recuperación del mercado laboral, el panorama para el gasto de los consumidores es sombrío. Poco más de la mitad de los 22.2 millones de empleos perdidos durante la pandemia se han recuperado, sin embargo, los despidos persisten.

El gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la economía de Estados Unidos, se recuperó a una tasa histórica de 40.7% en el tercer trimestre, impulsado por la compra de bienes como vehículos, ropa y calzado.

El consumo en servicios aumentó, pero se mantuvo por debajo del nivel del cuarto trimestre del año pasado.

El gasto del gobierno fue un obstáculo al verse presionado por los recortes presupuestarios de gobiernos estatales y locales, cuyas arcas han sido diezmadas por el coronavirus.